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El Salvador y España: Aliados naturales y socios estratégicos

Llego a El Salvador en mitad de las celebraciones del mes cívico en el que el país conmemora el 192 aniversario de la Independencia Patria.

Volviendo la vista atrás es posible identificar con facilidad los grandes logros de los que ha sido capaz El Salvador desde entonces. La democracia se ha consagrado, el Estado de Derecho funciona y las libertades fundamentales son respetadas y protegidas a pesar de los desafíos, dificultades, vacilaciones que todos los países debemos superar en nuestros respectivos procesos de maduración y perfeccionamiento democrático.

En tan sólo veintiún años transcurridos desde la firma de los Acuerdos de Paz El Salvador ha conseguido grandes avances que en otros países demoran décadas. Este es el éxito de El Salvador: la capacidad para lograr sus objetivos si existe voluntad.

España conoce los esfuerzos y los logros de El Salvador para profundizar en la democracia, avanzar en el desarrollo social y modernizar la economía, luchando al mismo tiempo contra las adversidades generadas por los desastres naturales y la crisis económica.

Estoy convencido que las próximas elecciones presidenciales vendrán a corroborar la consolidación definitiva de su institucionalidad y del juego democrático que ha tenido lugar en este país tan querido para España.

El Salvador que hoy me recibe ha recorrido un camino decisivo en su reciente historia con una democracia y una institucionalidad que sirven de referente en la región, cumpliendo un papel clave en el proceso de integración regional y de eslabón entre el triángulo norte y el resto de la región centroamericana.

El Salvador y España somos aliados naturales y socios estratégicos. Juntos hemos hecho frente de manera exitosa a muchos retos compartidos aportando conjuntamente, por ejemplo, recursos a la Misión de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), consensuando posturas y opiniones en el seno de organizaciones internacionales (Naciones Unidas, Cumbres Iberoamericanas, Unión Europea, SICA…) o facilitando el flujo de personas y trabajadores de un país a otro. Y cuanto más aumente el contacto entre nuestros dos pueblos, mayores serán los intereses compartidos.

Podremos ver un ejemplo de esta colaboración los próximos días 18 y 19 de octubre cuando tenga lugar en Panamá la XXIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno bajo el lema "El papel político, económico, social y cultural de la Comunidad Iberoamericana en el nuevo contexto mundial". Su preparación ha exigido múltiples reuniones de los ministros competentes de los veintidós países que forman parte de esta Comunidad de naciones para lograr consensuar posturas y poder contribuir mejor a resolver los desafíos que surgen y las peticiones que la sociedad moderna platea a sus gobernantes.

Desde la perspectiva de la cooperación, me permito destacar la celebración, este año, del XXV aniversario de la constitución de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aunque la Cooperación española se instaló en El Salvador un año antes de la creación de la propia AECID. Una prueba más del compromiso que España tiene hacia este país centroamericano.

España lleva veintiséis años cooperando altruistamente con El Salvador con el deseo de aumentar la calidad de vida su pueblo. Durante el período 1987-2011 se han financiado programas y proyectos por un valor aproximado de 884 millones de dólares. Hemos contribuido a ampliar su red de agua y saneamiento, a mejorar los niveles de educación y a aumentar la protección de los derechos de la mujer. Seguimos colaborando en la formación de jueces, fiscales y policías, en la modernización del Estado a través de una Ley de la Función Pública y en la protección y promoción de su cultura apoyando la redacción de la primera Ley de Cultura.

En estos 26 años, ambos países han recorrido de manera paralela un camino de fortalecimiento de su propia estructura institucional y de la arquitectura de su cooperación. Un camino que ha servido para reforzar las relaciones entre ambos países. Un camino en el que España ha ofrecido su liderazgo en cooperación para conducir procesos políticos de calado que han contribuido a la consolidación de la democracia salvadoreña.

Desde el punto de vista técnico se han perfeccionado instrumentos que se han convertido en modelos, como el Marco de Asociación o el apoyo presupuestario al Programa Comunidades Solidarias, que fue llevado a la Conferencia de Busan como modelo de buena práctica. Los niveles de ejecución de los fondos aportados por la cooperación española son altamente satisfactorios. Baste como muestra el ejemplo de la adecuada gestión de los fondos destinados al manejo de los recursos hídricos y del saneamiento. Precisamente, el pasado día 9 de septiembre celebramos en Nueva York un encuentro organizado por el sistema de Naciones Unidas dedicado al Agua y a la Cooperación, presidido por S.M. la Reina Sofía y el Secretario General de la Organización, Ban Ki-moon, en el que El Salvador fue presentado como modelo del alto nivel de ejecución de los recursos aportados por la Cooperación española.

Mención especial requiere también la cooperación cultural. A través de nuestro Centro Cultural tratamos de ofrecer un espacio adecuado a los artistas salvadoreños para presentar su obra, a la vez que contribuimos a mejorar la formación de los jóvenes talentos con talleres y cursos especializados.

En conclusión, en la facilidad con que salvadoreños y españoles se encuentran y se entienden, subyacen la conciencia de nuestra proximidad cultural y una simpatía y admiración recíprocas por el carácter, la historia y la cultura del otro.

España y El Salvador se enfrentan a importantes desafíos en multitud de campos, pero compartimos idéntica voluntad de enfrentarnos a ellos con los mismos objetivos: el fortalecimiento del Estado de Derecho, la mejora de la situación de nuestros ciudadanos y el desarrollo económico y social de nuestros países. Nuestro deseo es seguir recorriendo este camino junto con El Salvador.