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El Salvador y la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte

El Presidente Barack Obama presentó, hace unos meses, al Congreso de los Estados Unidos de América un presupuesto de mil millones de dólares, lo cual refleja el firme interés de la administración norteamericana de acercarse y priorizar la relación histórica con la región, particularmente con El Salvador, Honduras y Guatemala.

El Presidente Obama planteó frente a los congresistas los propósitos que hemos compartido en el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, que tiene como pilares fundamentales: Mejorar la seguridad, la inversión en capital humano, el desarrollo económico y el fortalecimiento institucional.

Este hecho se enmarca en un camino más ancho que convierte a nuestro país, junto con Guatemala y Honduras, en actores centrales para la búsqueda de la prosperidad y estabilidad compartida con nuestros vecinos. En su conjunto, las acciones de la Administración Obama y la cercanía de los actores claves reflejan que hemos entrado en una nueva época en la búsqueda por un mejor futuro para nuestra gente.

Los hitos asociados con en este esfuerzo han sido muchos pero vale la pena destacar la reunión que los presidentes de El Salvador, Honduras y Guatemala sostuvieron con el Presidente Obama, en julio de 2014, en cuyo marco nuestros países coincidieron sobre la necesidad de articular un plan inclusivo que estableciera medidas de mediano y largo plazo para superar las causas estructurales de la migración irregular hacia Estados Unidos; a partir de esta convicción y voluntad política manifiesta se establecen las bases del "Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte".

Posteriormente, durante el encuentro sostenido el 2 y 3 de marzo en la ciudad de Guatemala entre los mandatarios del Triángulo Norte y el Vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, se hizo un balance sobre los logros que han alcanzado dichos países adoptando además compromisos importantes para avanzar en la implementación de los cuatro ejes del Plan.

Este Plan no solamente articula esfuerzos entre los tres países que conformamos el Triángulo Norte sino que también busca articular los esfuerzos de nuestros gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Además, el Plan posee un enfoque de priorización a nivel territorial para llevar a cabo los proyectos y programas y poder así impactar en las comunidades de origen de la migración creando oportunidades económicas y mejorando las condiciones socioeconómicas de nuestra gente.

Nuestro Gobierno, bajo el liderazgo del Presidente Salvador Sánchez Cerén, está comprometido con el bienestar y el buen vivir de nuestra gente, y la Alianza para la Prosperidad viene a reforzar las apuestas que nos hemos propuesto en el Plan Quinquenal de Desarrollo a fin de contar con un país productivo, educado y seguro.

El Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte ha sido bien recibido a nivel internacional y ya comenzamos a ver los primeros resultados. Esta puesta en común ha permitido que la agenda de desarrollo y seguridad del Triángulo Norte esté entre las prioridades de los líderes de la región. Además del acompañamiento del socio comercial y aliado estratégico más importante de Centroamérica, es decir Estados Unidos, otros países y socios del desarrollo han manifestado que también acompañaran el Plan.

Tras varios años de enfoques fragmentados y soluciones insuficientes, hoy no solo se cuenta con la voluntad política de los tres gobiernos, sino también con la atención debida de los socios internacionales y su compromiso cada vez más patente por aunar esfuerzos para que juntos podamos encaminarnos hacia un desarrollo más humano, más seguro y por ende más sostenible. De ahí la gran importancia que tendrán los recursos financieros que se movilizarán a través del Triángulo Norte, donde los apoyos al interior de los Estados Unidos merecen nuestro total interés.

Por esta razón es que hemos dedicado esfuerzos junto al sector privado para presentar nuestra propuesta a los tomadores de decisiones, particularmente el Congreso, y a los generadores de opinión en los Estados Unidos. Nos sentimos satisfechos de nuestra primera aproximación pero somos coscientes que aún falta camino por recorrer.

De la misma manera invitamos a otros actores de la comunidad internacional para que se sumen y contribuyan a este proceso clave para nuestro futuro. Por supuesto, al final del día, todo dependerá de nuestra capacidad no solo para aprovechar estos apoyos financieros, sino para generar un entorno político, institucional, social y económico que permita orientar esfuerzos a fin de asegurar el máximo impacto en términos de progreso y seguridad.

Cabe resaltar que ello requiere de colaborar como sociedad, con responsabilidades claras y participación decidida tanto del Gobierno como del sector privado y la sociedad civil. Es hora de invertir en nuestra gente, en nuestro futuro como país, como región y como socios en un mundo en el que solo enfrentaremos con éxito la pobreza y la inseguridad si estamos unidos y ponemos cada uno lo que corresponde de nuestra parte.

*Ministro de Relaciones Exteriores.