Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¡Salgamos a defender la libertad!

Salvadoreños: Hoy es un día de fiesta. Celebrémoslo como merece, ya que una vez más la democracia en que vivimos, aunque frágil y fuertemente amenazada, nos permite salir a ejercer uno de nuestros más inalienables derechos, que también es un sagrado deber: Votar para decidir, por nosotros mismos, a quiénes queremos que durante 5 años ejerzan el poder, que emana del pueblo soberano, y les estamos otorgando, para que gobiernen apegados a lo que manda nuestra Constitución.

No se concibe que exista un salvadoreño, que en su sano juicio, rechace el privilegio que gozamos de vivir en un país libre. Lamentablemente muchos no están conscientes de las ventajas de vivir en libertad, porque nunca la hemos perdido. Somos un pueblo alegre y desenfadado; echador de riata, de corta memoria y dispuesto a la improvisación. Acostumbrado a hacer lo que nos da la gana, sin pensar en las consecuencias que, a corto o largo plazo tendrán nuestros actos. Pero siempre con la disposición de volver a empezar desde cero.

Tristemente no nos gusta la disciplina y nos cuesta obedecer, porque siempre hemos tenido libertad, aunque todavía estamos muy lejos de lograrla en forma perfecta, con el componente de la responsabilidad. No concebimos un país con supermercados vacíos y haciendo cola con una tarjeta de racionamiento. Disfrutamos diciendo lo que nos da la gana, criticando a quien creemos lo merece, expresando nuestras ideas en artículos de opinión, sin que nadie nos censure o nos calle la boca.

Y esto es lo que hoy estamos defendiendo. El derecho de seguirlo haciendo, de tener elecciones libres, para rechazar un gobierno que nos falló, a quien dimos el voto equivocado, y a buscar otra opción que llene mejor nuestras aspiraciones de progreso. Y a rechazar enérgicamente la absurda pretensión de un partido que aspire a reelegirse para perpetuarse en el poder.

No es propagar el miedo a un enemigo inexistente. La campaña electoral reciente nos ha dado suficientes muestras de que el gobierno del FMLN no tiene ningún respeto a la Constitución y con tal de lograr sus propósitos, han quebrantado impunemente las leyes que no convienen a sus oscuros fines. En cinco años han logrado tomarse la Asamblea Legislativa, con sobornos y amaños para conformar un partido de tránsfugas, lacayos y servidores del partido rojo. Su presidente, Sigfrido Otón, se ha atrevido a desafiar a la Sala de lo Constitucional, y a incumplir el mandato de la LAIP que le exige dar cuenta del derroche de recursos realizado durante su gestión.

El presidente Funes no ha tenido reparo en mentir, acusando sin fundamento a quien no piense como él, rodeado de ministros incapaces e ineficientes, pero que mediante la adulación, aceptan su comportamiento. Y el Poder Legislativo ha sido motivo de vergüenza ante las actuaciones totalmente irresponsables y casi delictivas, de quienes tienen a su cargo administrar la justicia.

¿Vamos a permitir que esto continúe, con otro gobierno similar o peor? El TSE ha demostrado con su evidente parcialidad, su especial interés en favorecer al partido oficial, permitiendo al Presidente hacer política partidaria mediante millonarios spots televisivos, rechazando las demandas de la oposición, pero favoreciendo de manera express las demandas del Frente, cuyo objetivo es permanecer indefinidamente en el poder, y no permitirnos jamás unas elecciones libres para expresar nuestro rechazo.

Hoy es cuando, con firmeza y decisión, debemos votar con el orgullo salvadoreño de saber que queremos seguir viviendo en libertad. Que el Salvador del Mundo nos ilumine, nos proteja y escuche nuestras oraciones.

*Columnista de El Diario de Hoy.