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Sabio el mercado en la aviación comercial

Recientemente tuvimos la buena nueva de que la principal aereolinea de la región centroamericana bajará sus tarifas para incentivar el turismo. La iniciativa contará con una inversión conjunta, de gobiernos de la región y la aerolínea, por un monto de US$132 mil, para ofrecer vuelos y paquetes turísticos a precios especiales.

¡En hora buena! ya que existe la queja generalizada de que viajar por Centroamérica en avión se ha tornado sumamente caro. Por ejemplo, un vuelo de San Salvador a Tegucigalpa anda costando más de US$600. Ahora con esta promoción tendrá un descuento de aproximadamente 40%, llegando a un costo que ronda los US$ 330.

La pregunta que todos se hacen es: ¿Cómo es que los precios del petróleo están bajando y a su vez las tarifas aéreas están subiendo? Esta inquietud lleva a exigir hacer algo con las tarifas. La lógica económica nos dice que todo negocio competitivo debe trasladar las ganancias extraordinarias a sus clientes. No debería haber una ley o algo así, basta la promoción de la competencia.

Haciendo un poco de memoria, existe el hecho histórico de que la industria de la aviación comercial ha pasado en los últimos 20 años por momentos de grandes oleadas de quiebras. Casi todas las líneas aéreas de pasajeros han ido a la quiebra al menos una vez. El principal motivo es que no han podido controlar sus costos, incluyendo el descuido de cubrir los altos precios del combustible, conflictos laborales y han pasado de una crisis a otra, incluyendo los impactos del 11 de septiembre del 2001, con la mayor caída de viajes en la historia de la aviación comercial y un incremento inusual de costos en seguridad.

Y para nadie es un secreto que pasada la crisis del ajuste, las aerolíneas están obteniendo ganancias extraordinarias, las cuales deben transmitirse a los clientes en competencia. La mayoría de compañías han logrado contraer la estructura de costos después de años de intentos de reestructuración. La caída de los precios del combustible les ha venido a dar un respiro gigante, por lo cual el panorama no podría ser mejor: ¡las ganancias están rodando a lo grande!

Es así que después de pasar por 25 años de infierno la gente se pregunta el porqué las lineas aereas no trasladan los ahorros a sus clientes, bajando las tarifas en consecuencia a la baja del precio del petroleo. Lo más seguro es que no lo harán.

Se pronostica que van a cobrar tanto como le sea posible y lo que los usuarios puedan soportar, sin importar cuál es su estructura de costos. Así es el negocio de inelástico. El precio de las tarifas de avión se determina por la oferta y la demanda. La oferta es restringida; y más, después de años de austeridad y recortes de rutas innecesarias. Y ahora todo el mundo quiere volver a volar, por lo cual, la lógica de la maximización de la utilidad nos dice que ahora es el turno de las compañías aéreas de ganar plata. Lo que veremos serán promociones por tiempo limitado, como las ofertas en Centroamérica.

El desconocimiento del manejo económico de las lineas aéreas es bastante común ya que es un negocio de expertos, por ser un mercado altamente volátil y arriesgado. Por eso el exceso de ganancias durante unos pocos años se presenta como el sueño del Faraón, con el propósito de sobrevivir durante los inevitables tiempos de las vacas flacas.

Las cosas que algunas gentes piensan son demasiado importantes para dejarlas en manos del mercado, suelen ser por lo general las cosas que se deben dejar a la regulación del mercado.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com