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Saber historia. Por qué y para qué

Si no se tienen conocimientos claros de los sucesos y enseñanzas fundamentales de los siglos pasados, entonces nuestras vidas son como las de un náufrago en una isla perdida en la inmensidad de océanos mudos y ajenos. No importa que en esa isla haya otros náufragos. En esas circunstancias, el horizonte vital es corto. Hay que dedicarse a lo único posible: a tareas de subsistencia. Qué comer, qué beber, cómo defenderse de animales nocivos y de las inclemencias del clima.

Y sin embargo esta es la situación espiritual en la que viven muchos de nuestros contemporáneos, especialmente los jóvenes: no les interesa lo que pasó antes de su vida. Ni siquiera de un siglo tan lleno de sucesos importantes, decisivos, trascendentales, como fue el Siglo XX, sucesos y personajes que siguen influyendo, de un modo u otro, en nuestros días.

Si John Newman dijo que saber historia era dejar de ser protestante, en realidad es dejar de ser muchas más cosas y de no esperar nada de ideologías con repetidos antecedentes de rotundos fracasos cuando se transforman en "ingeniería social", arruinando economías, tiranizando libertades, asesinando disidentes y sometiendo por el hambre, el terror y la desesperación a todo un pueblo.

Lo triste de esa situación de naufragio espiritual es que no sólo se da en quienes por pobreza no han sabido o no han podido salir de la ignorancia. El mal se ha extendido con mayor fuerza en los jóvenes de países de alto desarrollo económico, porque la abundancia del tener, lujos y comodidades, se torna en enemiga del saber.

Pasando a posibles remedios yo recomiendo que todo joven que quiera salir de esa ignorancia, que le hace ser inútil o nocivo para el presente y el futuro inmediato de su país, lea por lo menos, sobre el Siglo XX, los libros que ahora voy a recomendarles. Con mayor razón si son jóvenes con nobles ambiciones políticas y patrióticas.

Libro clave: "Tiempos modernos", de Paul Johnson. No hay que asustarse por el grosor del libro. Su lectura es apasionante y da una versión muy completa de todo lo ocurrido en el Siglo XX, principalmente en Europa y Norteamérica. "Esta noche la libertad", de Dominique Lapierre y Larry Collins nos mete dentro de la India cuando Inglaterra decide darle la libertad política. Ahí aparecerá la complejidad de la sociedad india y la figura heroica de Gandhi y su influencia sobre la paz mundial. "Cisnes salvajes", de Jung Chang es un magnífico relato de tres generaciones de mujeres chinas: las de la autora, su madre y su abuela, con el triunfo de Mao Tse Tung y el comunismo en ese país de influencia mundial. Esa misma autora, en colaboración con su marido, escribió después una biografía sobre Mao que relata con todo detalle qué clase de individuo fue ese siniestro tirano. "Un arco iris en la noche", de Dominique Lapierre nos introduce en el apasionante comienzo y en los cambios sociales y políticos de la Unión Sudafricana, con los boers, los negros, Mandela, etc. Es imprescindible, si se quiere saber lo que Rusia fue, y lo que ahora es, leer uno de estos dos libros, o los dos: "Llamadme Stalin", de Antony Beevor y "Stalin, una biografía", de Robert Service. No conozco ninguna biografía fiable del Che Guevara pero en Internet se puede encontrar un lúcido artículo de Álvaro Vargas Llosa titulado: "La máquina de matar: El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista". Y al otro extremo --los extremos se tocan-- Auge y caída del Tercer Reich, de William L. Shirer, donde está toda la historia terrible de Hitler y el nazismo.

Tampoco estaría mal leer una buena historia de las causas de la caída del Imperio Romano. Ya he escrito anteriormente que parece que vamos a repetir ese desastre por las mismas razones pero exacerbadas.

¿Por qué y para qué saber historia? para crecer en humanidad, en sabiduría de la vida y para estar inmunizados contra utopías mentirosas y líderes fraudulentos.

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com