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Rueda de caballitos

El momento es decisivo para comenzar a practicar la meritocracia que nos viene prometiendo el Frente desde el gobierno anterior, y que únicamente ha recompensado la lealtad de sus cuadros y su desempeño en la guerrilla

Todo salvadoreño, independientemente de su edad, se subió alguna vez a la rueda de caballitos, cuyo proceso de modernización inició con las ruedas destartaladas del siglo pasado, empujadas por cipotes que por pocos centavos o una vuelta de choto hacían girar el aparato, sustituidos luego por un motor, hasta el modelo actual, sofisticado como el de Mary Poppins, que hoy se llama carrusel.

Pero este sueño infantil, disfrutado por muchas parejas de novios compartiendo caballito, también llegó a politizarse gracias a los procesos electorales amañados. En tiempos de cédula (antes del DUI) los partidos políticos dotaban a sus correligionarios de varios documentos, para que pudieran votar varias veces, una vuelta tras otra como la rueda de caballitos, para favorecer al honrado candidato.

Dicho término, enterrado por la seguridad del DUI y los sistemas electorales modernos de conteo de votos, está resucitando a raíz del anuncio presidencial de que a partir del 1 de febrero habrá cambios importantes en su gabinete. En interesante artículo, Paolo Lüers destacó una costumbre del actual gobierno de premiar a funcionarios que tras tremendos fracasos en diferentes carteras, han sido beneficiados con cargos de mayor responsabilidad, en los que han mantenido su mediocre desempeño, siendo responsables del caos en que se encuentra el país.

Se filtró que don Tharsis Salomón pidió a sus colaboradores actualizar sus reportes, por su próximo traslado a otro ministerio, y dando nombres de otros interesantes cambios. La anterior infidencia, y falta evidente al sigilo profesional que exige la ética, fue posteriormente desmentido por el titular del MINEC, pero ya había actualizado la rueda de caballitos, en que los funcionarios, independientemente de fracasadas gestiones, giran hacia otro cargo.

Rueda de caballitos en Economía, CEPA, VMT y Seguridad, como en el juego de las sillas de las piñatas, en que pareciera que quien se quedaría sin silla sería Carlos Cáceres, a quien tal vez han prometido un sillón más grande. Pareciera que el Presidente no cuenta con personas idóneas, para hacer frente a la violencia, la inseguridad, amenaza de epidemias y las destruidas escuelas, sin paquetes escolares, ni uniformes, ni presupuesto. El momento es decisivo para comenzar a practicar la meritocracia que nos viene prometiendo el Frente desde el gobierno anterior, y que únicamente ha recompensado la lealtad de sus cuadros y su desempeño en la guerrilla.

En países del primer mundo, los nombramientos dependen de la formación académica, desempeño profesional y los valores éticos de los candidatos. Aquí, se desconoce la hoja de vida de los diputados, que no debe ser digna de admiración, si consideramos la cantidad de leyes que han aprobado, y que posteriormente la Sala ha declarado inconstitucionales, aceptando demandas presentadas por ciudadanos conscientes. Clara demostración de que aprobaron tales leyes sin leerlas, por presión partidaria, o si intentaron hacerlo, no las entendieron, por desconocimiento de la Constitución. Prueba evidente que no merecen ocupar una silla curul en la AL, y que quienes los eligieron, votaron a ciegas, solo por rostro.

Triste experiencia constituyó el eterno proceso de elección del Fiscal General, con una increíble cantidad de candidatos que soñaban con el puesto, con hojas de vida totalmente desconocidas, porque fueron consideradas como información reservada, con carácter confidencial. ¿Sería porque era más conveniente que la ignorancia e incapacidad de los candidatos, permaneciera oculta?

Para cambiar el rumbo del país y tener mejores resultados, debemos exigir al Presidente seleccionar a los mejores profesionales para desempeñar los cargos que son claves para el desarrollo, y no continuar con la nefasta política de la rueda de caballitos.

*Columnista de El Diario de Hoy.