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Respuesta a Paolo Lüers

En atención a la nota que me dirige este día en la página 54 de El Diario de Hoy, diré que las cosas deben tomarse de donde vienen y dada su costumbre de escudarse en la Libertad de expresión, para faltar el respeto a quien le da la gana (incluyendo mujeres y usando igualmente palabras denigrantes, ¿o viniendo de usted eso no es violencia?), su escueto espacio debería quedarse ahí.

Sin embargo, faltando a la ética periodística (que no me consta si realmente lo es) sus misivas contribuyen a la desinformación colectiva, por lo que invocando mi derecho de respuesta procedo a aclarar sus desagradables palabras.

A menos que usted haya presenciado los hechos ocurridos ese día o haya sabido de antemano lo que iba a suceder, no tiene ninguna base para asegurar que yo cometí los hechos que se me imputan.

Una denuncia jamás vuelve a un sujeto culpable, por lo que repito categóricamente que SOY INOCENTE; voy a responder en el momento que corresponda, desvirtuaré en los tribunales tales acusaciones y pondré fin a esta farsa.

¿Acaso usted tiene el derecho de trastocar mi honor, mi derecho a la presunción de inocencia hasta que en sede judicial se compruebe lo contrario? Quién es usted para llevarse entre las patas la tranquilidad y dignidad de mi familia sólo por llenar un espacio en un periódico y generar una morbosa controversia para lograr al caso, que llegue más gente a su bar?

Qué irónico, que quien se cree paladín de las causas sociales, defienda a las pandillas recibiendo quién sabe qué clase de favores a cambio de publicar la carta del Viejo Lin y forme parte de los oscuros personajes que quieren vender a toda costa que esta tregua es la mejor forma de canjear la seguridad de nuestra sociedad por dádivas.

Vergüenza debería darle llamarse amante de la libertad de expresión, y cuando alguien le dice un par de verdades como el caso del ciudadano que lo increpó via tweeter, con esa prepotencia que lo caracteriza desmerita su opinión.

Me pregunto cómo es posible que alguien que viene de un país de primer mundo, aquí en nuestro país muestre tan poca cultura, ética y valores. Probablemente porque en nuestro país usted se cree con licencia para contaminar la mente del pueblo con lo que produce su perverso ocio.

Nuestra sociedad necesita que la gente que tiene el poder mediático contribuya a formar criterio, a educar y no andar por ahí reproduciendo chambres de chupadero. Como repito, usted desconoce la realidad de los hechos. No fui yo quien produjo esos golpes y yo debería ser el más interesado en saber quién fue.

No tengo nada de qué avergonzarme y no tengo por qué seguir separado ilegalmente de mi cargo. No es frente a usted que debo demostrar mi inocencia pero sí puedo exigirle respeto, porque le guste o no le guste la ley me respalda para hacerlo.

*Diputado.