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Respeto a la Presidencia y a los ciudadanos

La Presidencia de la Republica debería de ser una institución que todos los ciudadanos respeten. Este es un llamado a respetar la institución independientemente de las preferencias políticas e incluso si alguien votó de manera diferente en las elecciones. Los primeros en respetar a la Presidencia deberían de ser los ciudadanos electos a ocupar dicha posición.

En el pasado hemos visto cómo la Presidencia ha sido irrespetada por los presidentes, y esto pasa por utilizar su poder para beneficio económico propio, aplastar a sus oponentes políticos, compensar sus complejos y traumas, entre otras acciones deplorables, que solo han deshonrado uno de los cargos más importantes que una persona pueda aspirar.

Muchas veces hemos escuchado que los presidentes electos prometen no vestir colores partidarios, lo que desafortunadamente algunos sí hicieron en el pasado. Incluso hacen el uso emblemático de vestimenta blanca para simbolizar paz, pero su gestión y comunicación distan de ser un Presidente de paz y consensos. Un Presidente debe de velar por la justicia para ricos y pobres, porque todos somos salvadoreños con los mismos derechos y obligaciones.

Los ciudadanos debemos de respetar la Presidencia y colaborar desde nuestra trinchera para que el país salga adelante. En tal sentido, no es aceptable que se busque la desestabilización y el boicot a la gestión de la Presidencia, solo por el hecho de ser del partido opositor a nuestras preferencias. Esto aplica ayer, hoy y siempre. La cultura del "ahora me toca a mí" y de "darle de su propia medicina" debe desaparecer por completo en nuestra sociedad.

Estos nocivos conceptos solo incrementan la polarización y aumentan la impunidad de parte de la clase política que nos gobierna. Si en realidad respetamos la Presidencia, cuando un Presidente actúe incorrectamente, sea del partido de nuestra preferencia o no, debemos exigir una rectificación y cambio de rumbo por el bien de nuestro país.

Toda exigencia o crítica tiene que ser hecha con el respeto que merece cada persona y sin lugar a duda el Presidente. En tal sentido, la marcha convocada para hoy jueves 26 de marzo, sería el Presidente el llamado a actuar consecuente con la triste realidad económica que vivimos, y ser el primero en sugerir que dicha marcha se hiciera en día sábado por ejemplo. Eso sería respetar a los empresarios y empleados (ciudadanos todos), que ven su productividad afectada.

Todos esperamos que los presidentes (de todos los tiempos) sean los primeros en respetar a la Presidencia. Enriquecimiento ilícito, trafico de influencias, nepotismo, bloqueos, abuso de poder, revanchismo político, infundir odio, atropellos, despilfarro, polarizar, inacción, omisión y ausencia, son algunos de los comportamientos nefastos que solo obedecen a la mala fe de una persona, independientemente de sus estudios, inteligencia o experiencia. Por lo anterior, son los presidentes los que tienen que evaluar su gestión y hacer un acto de contrición en caso de ameritarlo. Eso sería respetar a la Presidencia y a los ciudadanos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

@luis_portillo