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Resiliencia

El término resiliencia, procede del latín resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. Inicialmente fue un concepto de la física y luego adaptado a la ingeniería civil y se refería en su forma inicial a la capacidad que tiene un material de recobrar su forma original, después de someterse a una presión deformadora. También se entiende por resiliencia la resistencia que tiene un cuerpo a la ruptura por uno o más golpes. Estas definiciones reconocen que la fragilidad de un cuerpo disminuye al aumentar su resistencia.

Luego fue adecuado por las ciencias médicas y humanísticas, entendiéndose como resiliencia a la capacidad de superar los eventos adversos y ser capaz de tener un desarrollo exitoso a pesar de circunstancias muy adversas (muerte de los padres durante la infancia del individuo, guerras, graves traumas, abusos familiares, etc.). La palabra resiliencia ha cobrado un gran interés en los últimos años y poco a poco se va convirtiendo en un término cada vez más popular.

En un inicio los estudios se realizaron en individuos con enfermedades mentales tales como esquizofrenia, vivir en situación de pobreza extrema y sobre todo en niños expuestos a hechos traumáticos y estrés familiar máximo (separación de padres, agresión sexual en la infancia, maltratos físicos y morales, fueran estos producidos por sus propios padres, otros familiares o extraños), posteriormente los estudios se efectuaron en diferentes personas que habían sufrido eventos traumáticos máximos en los años de máxima vulnerabilidad en su periodo formativo.

Hay niños que habiendo pasado por circunstancias difíciles, extremas o traumáticas en la infancia, no desarrollan problemas de salud mental, abuso de drogas o conductas criminales de adultos. El apoyo que recibieron durante la etapa crítica y posteriormente, en forma independiente de que esta sea o no de sus familiares o de su círculo más cercano, son todas ellas importantes para sobrellevar con éxito el trauma, lograr una buena autoestima, alcanzar la paz interior y desarrollarse sanamente en el futuro.

Algunos investigadores han considerado que la resiliencia debe ser calificada como sinónimo de invulnerabilidad, resistencia al estrés y a la adversidad. Y es que indudablemente la vulnerabilidad y la pobre resistencia ante situaciones adversas y estresantes se encuentran en un extremo negativo y la resiliencia en el otro extremo, es decir en el extremo de respuestas y transformaciones positivas.

El que nuestros hijos estén del lado correcto de la ecuación para sobrellevar los eventos adversos estriba en tener padres y maestros resilientes, quienes formarán y educarán familias con estas cualidades, que a su vez conformarán sociedades resilientes, en donde las adversidades del pasado, no importando de qué tipo y severidad, no detendrán el empuje e impulso hacia un mejor futuro.

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com