Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

El reseteo latinoamericano

Se sabía con antelación que el apretón de manos Barack Obama-Raúl Castro iba a ser la imagen predominante de la reunión de Jefes de Estado del fin de semana en Panamá. De todos los movimientos posibles en el tablero de ajedrez hemisférico, "el deshielo" de las relaciones Estados Unidos-Cuba es, por mucho, el movimiento más importante de los últimos tiempos. Tanto, que por la velocidad que le imprime al reseteo político latinoamericano, hizo quedar tan mal a quienes en la mencionada reunión no supieron o no quisieron leer entre pasado y presente.

Pienso que la razón principal por la que ha actuado así el presidente Obama tanto en el "deshielo" a Cuba como en lo de buscar acuerdo de tipo nuclear con Irán, es por la construcción de su legado histórico. Tienen ambos movimientos fuertes detractores y alto riesgo político, pero qué duda cabe de que han sido movimientos audaces. En el caso de Cuba hay validez en el argumento de que se está dando "el deshielo" sin mayor cosa a cambio, más que quitarle a los Castro la bandera de la victimización que de magistral forma han utilizado por cinco décadas.

El desplome de los precios del petróleo, en todo caso, aceleró el proceso de conversaciones Estados Unidos-Cuba, que según se supo en diciembre --cuando dejaron de ser secretas--, iniciaron durante los últimos meses de vida de Hugo Chávez. El dinero habla "money talks"; a 90 millas de la Florida, con la influencia y el peso de la comunidad cubano americana, es cuestión de tiempo para que Cuba vuelva a ser el paraíso turístico que fue y recupere su robustez económica, ya que conforme vayan lográndose libertades fundamentales para sus ciudadanos se irá convirtiendo en lugar privilegiado para la inversión.

Por ello es que la influyente Cámara de Comercio de los Estados Unidos aboga por que puedan sus agremiados realizar negocios en Cuba, como ya lo vienen haciendo los europeos. La restricción es el embargo.

Volviendo a la Cumbre de jefes de Estado en Panamá, generalizado es el criterio de los analistas: Maduro y el bloque del Alba fueron los grandes perdedores, ya que los millones de firmas recolectadas para pedir la derogación del decreto estadounidense contra el otorgamiento o cese de visas a siete grandes del chavismo, y la congelación de sus cuentas y propiedades en los Estados Unidos, ni siquiera fueron entregadas a su supuesto destinatario. Obama ya ni estaba para cuando le tocó el turno de hablar a Don Nicolás.

Más importante aún: no hubo marcha atrás en el decreto presidencial estadounidense, objetivo central de la campaña de recolección de firmas. Lo que sí hubo fue declaración verbal del presidente Obama de que Venezuela no constituye amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. También, a petición del régimen de Maduro, hubo visita pre cumbre en Venezuela de un enviado especial del gobierno estadounidense, Tom Shannon. Es bueno que se haya dado esta reunión, porque tanto en público como en privado, hay que ser consecuentes. El péndulo ha empezado a girar en Latinoamérica.

El reseteo en Latinoamérica está en pleno "loading", producto del desplome de los precios del petróleo y de la caída de los commodities; de esfuerzos sensatos como el de los ex jefes de Estados de Iberoamérica que firmaron la "Declaración de Panamá", clamando por la liberación de presos de políticos y el restablecimiento de la democracia; más el acuerdo energético que busca Obama con los países del Caribe, junto a iniciativas como la del "Plan para la prosperidad del Triángulo Norte".

Parece no tener marcha atrás.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.