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El rendimiento de la educación

La tasa de crecimiento de América Latina sigue cayendo después de haber sido la región que crecía más en el mundo. Para nadie debería de ser sorpresa porque, como varias veces a través de los años dije en esta columna, el alto crecimiento de los años anteriores se debía exclusivamente al boom de productos primarios de esos años. Ahora que ese boom se ha terminado, no ha quedado nada y el crecimiento de la región ha vuelto a depender de lo que es permanente: el crecimiento de la productividad de sus economías (es decir, el crecimiento de lo que la economía produce por trabajador). Y esto en América Latina no solo no ha crecido en los últimos años sino que ha ido disminuyendo.

Esta experiencia, que no es nueva en la región, vuelve a confirmar lo que ya deberíamos saber de memoria, que la única manera de crecer sostenidamente es invirtiendo en el capital humano, es decir, en la salud y la educación de la gente.

La alta rentabilidad que produce la educación ha vuelto a comprobarse con los datos de Pay Scale, una empresa especialista en compensaciones a empleados que publica anualmente una estimación de la tasa de rendimiento de la inversión en una carrera universitaria, por universidad y por grupos de carreras (ingeniería, ciencias de la computación y matemáticas; negocios y economía; ciencias; humanidades; y artes).

Para estimar el rendimiento, Pay Scale compara los ingresos que tienen los graduados de cada universidad y carrera con los que tienen personas comparables sin grado universitario. Esto lo hacen para un período de 30 años (obviamente para atrás). Luego comparan esto con la inversión que el alumno realiza para graduarse dados los costos de este momento.

Los datos muestran varias cosas interesantes para nuestro país. Primero, la mayor parte de las carreras tienen un rendimiento de entre 10 y 15 por ciento, lo cual es muchísimo más que el rendimiento promedio de las acciones en Estados Unidos, que ha rondado el 8 por ciento en promedio desde 1871 hasta el momento.

Segundo, el determinante más fuerte de este rendimiento es el tipo de carrera. Por bastante, las carreras que tienen un rendimiento más alto son las asociadas con la ingeniería, las ciencias de la computación y las matemáticas. Esto es lo de esperarse en medio de la enorme revolución tecnológica que está viviendo el mundo, y principalmente Estados Unidos.

Los estudios de economía y negocios van en un distante segundo en términos de rendimiento. Las humanidades y las artes son las que tienen menores rendimientos, en algunos casos negativos, algunos de los graduados no sólo no le sacan ventaja económica a las carreras sino que pierden.

En términos de la cantidad de dinero adicional ganada por los graduados de ingeniería, ciencias de la computación y matemáticas en 30 años, los más altos están en el nivel de 2.2 millones de dólares, que es una diferencia impresionante.

En El Salvador no hay una estimación del rendimiento de las carreras. Sin embargo, observando el terreno es posible hacerse una impresión de que dichos rendimientos son muy variables y por varias razones.

Primero, de acuerdo a personas que manejan personal, la calidad de los profesionales graduados en el país es muy variable. Según su experiencia, los hay excelentes pero también los hay que no parecen haber ido a la universidad. Hay muchos empleos de alta calidad que no se llenan porque los profesionales calificados para desempeñarlos ya están empleados en otras empresas y es difícil hallar gente nueva con los conocimientos necesarios.

En realidad, la falta de profesionales capacitados es una de las restricciones a nuestra tasa de crecimiento. Por eso es que las empresas de alta tecnología se van para Costa Rica en vez de venir a El Salvador.

Segundo, la baja tasa de crecimiento de la economía no genera puestos de trabajo en las cantidades que podrían absorber un flujo continuo de profesionales buenos saliendo de las universidades. Estos dos problemas generan un círculo vicioso. La manera de romperlo es subiendo la calidad de los graduados universitarios, especialmente en las carreras que tienen mayor rendimiento económico para los estudiantes.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.