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Remezón de piso

Saliendo de un proceso electoral (elecciones presidenciales) y conforme avanzamos rumbo a las legislativas y municipales del 1 de marzo del próximo año, la adrenalina política va volviendo a activarse. A cuatro meses diez días de la próxima elección, lo más relevante que hasta el momento ha pasado en esta especie de precampaña ha sido el cambio de posiciones en ARENA, con la ratificación de Edwin Zamora para disputar la comuna capitalina durante la convención de su partido el fin de semana; pasando Norman Quijano, en un fino intercambio, a buscar un curul en la Asamblea Legislativa.

¿Por qué ha sido lo más relevante?

Porque se volvió obvio que la estrategia madre del FMLN estaba formulada en contra del alcalde capitalino, que ha realizado una buena gestión, pero cuya importancia se ha visto disminuida por venir saliendo del desgastante proceso electoral de casi dos años de duración, el cual arrancó en marzo de 2012 luego de ser reelecto como alcalde capitalino con una contundente victoria en el municipio, de las que en inglés denominan "landslide victory". Seis meses después de la segunda vuelta en la que por seis mil y pico de votos perdió la Presidencia, anunció Norman Quijano que no buscará una nueva reelección para alcalde de San Salvador.

Para cualquier observador de procesos políticos, cuando mínimo, lo que acá ha sucedido ha sido un remezón de piso, pues al haber apostado el oficialismo por "juventud" en la posición que más cobertura periodística se lleva a nivel nacional, quitaba el foco sobre el núcleo más puro y duro que puedan llevar, como candidatos a la Asamblea Legislativa. La ecuación política existente, desde mi punto de vista –un verdadero "jaque" al rey– era que el partido que no se renueva se posicionaba como el renovador (y joven), y el que en alguna forma ha empezado a renovarse y lleva varios jóvenes como candidatos, quedaba como el no renovado (y viejo).

Eso se llama estrategia político-electoral.

Nadie duda de la importancia de "la joya de la corona", pero es más de carácter simbólico, por ser como el avión que encabeza la escuadrilla aérea en este tipo de elecciones, por lo que su cobertura se vuelve mayor y tiene influencia a nivel nacional. A su vez, arrastra consigo, para ganar o para perder, al menos un par de diputados. Pienso que el oficialismo no tenía en su mapa que fuera Edwin Zamora el candidato a vencer en la comuna capitalina. Al igual que su contrincante, ambos tienen tres años de haber incursionado en la vida política, lo cual les hace ser rostros relativamente frescos en política. Al menos no políticos de carrera.

Desconozco la preparación académica y capacidad gerencial del alcalde de Nuevo Cuscatlán, pero su contrincante sí las tiene; además que se le asocia con los aires de renovación que existen en su partido ARENA. En todo caso habrá campaña de por medio para que los ciudadanos decidan qué opción apoyar, si el oficialismo o la oposición. Y en lo personal insisto en que lo más importante de la próxima elección será la conformación de la nueva Asamblea Legislativa. Lugar donde al final se impulsa, o se contiene, el modelo totalitario chavista que personeros del oficialismo han venido diciendo que es "su modelo".

Las ofertas de los candidatos se volverán importantes, en especial la de los aspirantes a la comuna capitalina y qué ofrecen con el desastre llamado SITRAMSS, qué le ofrecen a las comunidades que han sido bien atendidas durante los últimos cinco años. Y por supuesto que también importa, y mucho, la propuesta legislativa que nos ofrecerán a los ciudadanos los diferentes partidos políticos, ahora que el transfuguismo ha sido declarado inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia.

* Director editorial de EL DIARIO DE HOY.