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El reino del revés

Recientemente leía a mi hijo menor, un libro de la escritora y poetisa argentina María Elena Walsh. En el libro se encuentran historias, que con mucho humor e imaginación, capturan la atención de los niños. Una historia que muchas veces hemos leído, es la titulada: "EL REINO DEL REVÉS", en la cual se describen situaciones surrealistas en donde "….nada el pájaro y vuela el pez". En la medida en que leíamos la historia, reflexionaba sobre la realidad que vivimos en El Salvador, y aun cuando seguía leyendo, paralelamente se venía a mi mente una serie de situaciones que llevan a concluir que nos hemos convertido en una especie de "reino del revés".

Quiero compartir con ustedes algunos de los pensamientos que se venían a mi mente mientras leía la historia:

Se encuentran más de 21 mil votos después de la revisión que pide la Sala de lo Constitucional, y el presidente del TSE dice que la Sala se equivocó.

El coordinador del Gabinete de Seguridad, sin tener credenciales para opinar, cuestiona y ningunea el plan de Rudolph Giuliani.

Los mareros atacan a los policías y militares, y los "derechos humanos" defienden a estos criminales.

Los presos tienen televisores, celulares e Internet, pero los estudiantes del sistema público no.

Se gastan miles de dólares en fomentar la idolatría y polarización, y nada o muy poco en la difusión de la Palabra de Dios.

Hemos tenido presidentes que no se graduaron de la universidad, y hay muchos profesionales sin trabajo.

Un puñado de mareros tiene en zozobra a millones de salvadoreños.

Mientras los ciudadanos honrados tienen restricciones para comprar armas, los pandilleros se abastecen fácilmente de las armas de la Fuerza Armada.

En los últimos años se han roto récords en pago de impuestos y contribución a la seguridad social, a pesar del bajo crecimiento económico, y Hacienda (el mayor deudor) acosa a los empresarios con publicaciones difamatorias.

Ante la gran necesidad de inversión y empleos en el país, el gobierno insiste en poner trabas a los empresarios con excesiva y subjetiva tramitología.

Se crea un sistema de transporte publico (Sitramss), y este no sólo encarece la vida de miles, si no también hace colapsar el tráfico vehicular.

Cada día hay más burócratas con grandes sueldos y menos jóvenes con oportunidades de trabajo.

Y así, de esa forma, sigue una lista extensa, a la cual estoy seguro muchos podrían agregar inverosímiles situaciones a la que los salvadoreños estamos expuestos. Lo que más me preocupa, es que parecería que estamos adaptándonos a esa realidad inaceptable. Leemos y escuchamos en los medios a diario de este tipo de atropellos, y no parece que la población esté reaccionando como debería. Esta aparente apatía es lo más preocupante, y claramente lo aprovecha la clase política. Sin duda piensan que lo que está pasando en Guatemala no podría pasar aquí, pero se equivocan.

En El Salvador estamos los que cuando vemos un carro quedado, nos bajamos a empujar, cuando una señora se va a subir el canasto, corremos a ayudarle, es decir, salvadoreños que cuando vemos la necesidad de actuar, no dudamos en hacerlo. Ese momento de actuar ha llegado, estamos al extremo de la violencia, decadencia económica y ataque a la democracia. Los que amamos a nuestro país estamos aquí, a pesar de poder haber emigrado, estamos dispuestos a sacar adelante a El Salvador. Cada uno tiene que reflexionar que no podemos permitir que "el reino del revés" sea nuestra realidad. Con la indignación que sin duda muchos tenemos, la pregunta que nos hacemos es: ¿qué puedo hacer yo? La respuesta dependerá de la fortaleza emocional, situación de influencia, y hasta desesperación en que cada uno se encuentre. Lo que no podemos hacer es quedarnos estáticos y ver que nuestro país va a la deriva, mucho menos cuando estamos pensando en nuestros hijos.