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De regreso al redil

Es motivo de alegría, se nos dice en la parábola del Hijo Pródigo, que vuelvan las personas extraviadas, como las ovejas al redil. Bien entonces por Raúl Castro, quien llegó a tiempo a la Santa Sede para aprovechar su audiencia de carácter privado con el Papa Francisco, que se extendió por cincuenta y cinco minutos. "Como el Papa siga así, yo vuelvo a rezar y a la Iglesia ¡Y no es broma!", dijo a los periodistas el dictador cubano luego de su posterior reunión de trabajo con el Primer Ministro de Italia, Matteo Renzi.

"Yo soy del Partido Comunista cubano, que no admitía creyentes, pero ahora lo estamos permitiendo, que es un paso importante", agregó, al referirse de manera indirecta al ateísmo que profesan los comunistas, para quienes su ser superior es "el partido". Qué bueno que Castro haya manifestado que él en serio consideraría volver a rezar y a la Iglesia. Ya habrá almas caritativas que se den a la tarea de explicarle que no es el mundo el que gira alrededor de la dictadura cubana, y que si vuelve a practicar sus raíces cristianas será él quien más se beneficie, de encontrar la paz interior.

Por la libertad religiosa en particular y en general por cada una de las demás libertades ha habido crispación entre la Iglesia y los regímenes comunistas, y fue ese el nudo gordiano que comenzó a romper Juan Pablo II. Tras la caída del Muro de Berlín, el expremier soviético Mikhail Gorbachov le dijo, maravillado, al ahora Santo, desde una terraza del Vaticano con la Plaza San Pedro llena de peregrinos: "Esto fue lo que los comunistas no pudimos entender". Pienso que Gorbachov, con Glasnot y Perestroika intentó salvar a la Unión Soviética, pero ese tipo de sistemas funcionan como una represa, si se agrietan se desmoronan.

Más allá de las personas, lo que la reunión del Papa Francisco con Raúl Castro ha hecho es señalar que continúa la búsqueda del bien común en la atormentada isla, con la Iglesia interactuando con el régimen cubano. En 1998 el Papa Juan Pablo II viajó a Cuba y le dijo a Fidel Castro –patriarca de la revolu- ción–, "que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba". El pasado diciembre tanto Barack Obama como Raúl Castro, al hacer públicas una serie de conversaciones sostenidas durante dos años para lograr el "deshielo" de las relaciones Estados Unidos-Cuba, agradecieron la intermediación del Papa Francisco.

Cuba está en la bancarrota pero su potencial es enorme, como lo fue antes de la revolución. La poderosa Cámara de Comercio de los Estados Unidos sabe esto y busca que no queden en desventaja sus agremiados, de competir en ese mercado, como ya lo hacen empresas europeas desde antes de preverse el fin del embargo, que inexorablemente se acerca. El asunto de fondo son las libertades en Cuba, ¿qué es primero libertad o inversión?

No es camino fácil el que queda por recorrer, pero ambas llegarán en el corto-mediano plazo. En el corto la inversión extranjera, que se volverá masiva en cuanto llegue a su fin el embargo. De manera más gradual, pero consistente, llegarán las libertades, con un tácito reconocimiento de que la teoría del Sr. Marx podrá haber tenido sentido en el papel para sus adeptos, nunca en la práctica. Le deseamos lo mejor al pueblo cubano y que esta próxima visita del Papa Francisco les ayude como nación a regresar a sus raíces cristianas, y que sean todos los cubanos los que tengan oportunidad de volver a rezar y a la Iglesia.

¡Bienvenida Cuba de regreso a la Civilización Occidental!

* Director Editorial de El Diario de Hoy.