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Reflexiones sobre la paternidad responsable en El Salvador

Hablar de paternidad responsable, es hablar de un padre que asume la actitud de compartir con la madre, la responsabilidad desde el momento de la concepción. Un padre que la acompaña y la apoya durante todo el embarazo, que está presente, material y emocionalmente en el momento del nacimiento.

Un padre que independientemente del sexo de su hijo o hija y del tipo de relación que tenga con la madre, está ahí para criar a su hijo o hija con amor, sufragando lo que corresponde para garantizarle alimentación, cuidados, vivienda, educación, recreación y tiempo compartido a fin de formarle en habilidades para la vida.

Al conmemorar un día dedicado a los padres, no podemos ignorar una realidad distinta a la establecida en los instrumentos legales, desde la Constitución de la República, los convenios internacionales en materia de niñez, como las leyes nacionales, orientadas a garantizar a hijas e hijos, concebidos y nacidos dentro o fuera del matrimonio, un conjunto de derechos que garantizan una protección integral.

En este contexto, es importante detenerse a revisar, que niñas, niños y adolescentes en El Salvador, constituyen aproximadamente un 38 % de la población, esto representa la tercera parte de la totalidad poblacional. 

Asimismo se ha hablado que el porcentaje de hogares que están a cargo de mujeres, quienes asumen por sí solas el rol de crianza y formación de sus hijas e hijos es superior al 34. 7 %.

Lo anterior, de alguna manera se refleja en los porcentajes generados por la Procuraduría General de la República cada año, en el que se observa que el 93 % de las personas que demandan los servicios, solicitando se establezca una cuota alimenticia para sus hijas e hijos, son mujeres, contra un 7 % de hombres que lo hacen.

Dicha información nos permite inferir que cuando hay separación de una pareja, quien por lo general se queda con la responsabilidad del cuidado de hijas e hijos son las mujeres. 

Todo lo anterior, se hace necesario revisarlo, encararlo como sociedad y trabajar para corregirlo, ya que es una situación que impacta de forma negativa en los resultados de cualquier sociedad.

De ahí que no es extraño encontrarnos con niñas, niños y adolescentes que no conocen a sus padres, que nunca han sido reconocidos por ellos, que no han recibido una cuota alimenticia suficiente para sufragar sus necesidades y menos aun tiempo, orientación y amor que les provea condiciones para ser personas integrales; capaces de conformar familias sanas y por lo tanto comunidades democráticas, productivas, pacíficas y éticas.

Se hace urgente revisar y trabajar los conceptos tradicionales de nuestra sociedad respecto al ejercicio de la paternidad, frecuentemente vinculada a la forma en cómo hemos sido formadas las mujeres y los hombres, concepciones que a la fecha están arraigadas al machismo.

El androcentrismo, modelo que deformó los hombres en su esencia emocional, que los ha privado históricamente de la libertad de expresar sus emociones y sus afectos, que los ha hecho creer, que asumir una conducta fría, rígida, muchas veces grosera contra sus hijos e hijas, lo acerca a la prototipo aceptado en la sociedad de "ser hombre".

Debemos reconocer que como Estado, sociedad y familia, es necesario romper viejos esquemas mentales para cambiar modelos de crianza y de formación de hombres y mujeres. 

Decidámonos a trabajar en la construcción de una nueva masculinidad que dé a los hombres la libertad de expresar emociones y sentimientos, asumir la responsabilidad compartida para formar a sus hijas e hijos con amor, que reconozca que el ser humano no es valioso ni más importante a partir del sexo biológico que la naturaleza originalmente le asignó.

Al conmemorar el día del padre, desde la Procuraduría General de la República enviamos nuestro saludo y reconocimiento a todos los padres que están siempre presentes en la vida de sus hijos e hijas. 

*Procuradora General de la República.