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Recuperando la esperanza

Cuando me presentan a una mujer que se llama "Esperanza", siempre le digo que su nombre es bendito. Y al preguntarme ¿por qué?, le explico, porque es lo que debiéramos tener todos los salvadoreños: ¡Esperanza! Sería bueno, pero es difícil tener esperanza, al sentirnos inmensos en la triste y peligrosa realidad que vivimos.

Aunque, fíjese, que escuchando el miércoles por la noche en una entrevista a la más alta autoridad de seguridad, que valoraba la situación actual como "compleja y difícil", también nos dijo a los televidentes, que la situación actual de la delincuencia y la violencia pronto cambiarán. Lo que por amor al país quiero creer y ojalá que sea cierto.

El jueves leíamos la noticia que "El país baja en el índice de progreso social por la inseguridad". Pasamos del puesto 63 al 68, en el índice que entre otras cosas mide, el acceso a la educación, a la salud y a la seguridad.

Es decir, aquí la vida es cada día más complicada y nuestra convivencia más difícil. Y al ver las estadísticas sobre homicidios y desaparecidos, se le eriza a uno la piel y da más miedo y menos ganas salir, incluso, a realizar gestiones de cualquier tipo.

La idea parece rondar en no aplicar ni mano dura, ni mano blanda, sino mano inteligente. Y ojalá que así sea, pues si las cosas están complejas y difíciles, requerirán de mucha inteligencia para resolverlas en paz, tanto en la parte correctiva como en la preventiva.

En realidad sí hace falta mucha inteligencia para asegurarnos pronto a la gente de bien, la libertad de movernos por donde necesitamos para nuestro trabajo, la libertad de expresión y la libertad de religión para orientar nuestras esperanzas.

Pero, cualquier estrategia empresarial, y de esto sí sé algo, requiere que el presidente y la junta directiva de la empresa estén detrás con una declaración y decisión clara de transformar la empresa en una mejor empresa, que se mantengan en su decisión y resuelvan los problemas que la empresa afronta. Si lo hacen lo normal es que la empresa reoriente su rumbo y en un plazo razonable, sea una mejor empresa. Lo hemos hecho en muchas empresas con éxito.

Después del "tortuoso y tortugoso" recuento de los votos en las elecciones pasadas, tenemos tres años sin elecciones y ojalá que con la entrada de nuevos diputados, elaboren y apoyen propuestas viables e inteligibles, para despolitizar la delincuencia y la violencia y cada uno hagamos lo que nos corresponde, para unidos encontrar las salidas buenas para todos.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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