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Récords mundiales

Frase de Roque Dalton: "¿Habrá en algún lugar del mundo un trago más fuerte que el guaro salvadoreño? Al no haber tenido el país un gran cantante, futbolista o un gran boxeador, aunque sea por la fortaleza de nuestro guaro podemos colocarnos bien en el ranking mundial". Y es que las noticias de portada de nuestros periódicos podrían fácilmente ganarnos espacio en "Aunque Ud. no lo crea" de Ripley, o en el libro de récords mundiales de Guinnes.

En conferencia de prensa, PROESA y don Alex Segovia presentan a dos empresarios libaneses, asociados con inversionistas salvadoreños para un proyecto de energía solar de $130 millones. Aunque según la Fiscalía de Colorado (USA) los libaneses estafaron a 20 empresas por casi medio millón de dólares, sus empresas se han declarado en bancarrota y sus deudas ascienden a casi $10 millones. Pocos días después, los inversionistas salvadoreños fueron capturados por estafar a una diplomática alquilándole una casa, que nunca entregaron, que también prometieron alquilar a otro diplomático, y que además de estar embargada, está ocupada por otra embajada. ¿Otro caso como el del español Felipe Alvis, con experiencia en bisutería y otras estafas, a cuya empresa se asignaron contratos millonarios con ANDA y el de control de emisión de gases?

Aquí los pandilleros deciden qué reos pueden entrar a los centros penales, donde los cabecillas impiden el ingreso de nuevos reos que no les caen bien o no han trabajado para su organización. Molestos, los reos rechazados solicitan a los jueces trasladarlos a otro penal, donde sean bien recibidos, lo que es confirmado por los encargados del traslado. No debe extrañarnos que una jueza del Canadá rechazara la solicitud de asilo de una familia, que huía de extorsiones y amenazas a través de celulares, de pandilleros recluidos en las cárceles. A la juzgadora se le hizo imposible que eso pudiera darse y negó la solicitud de asilo, tal vez por ignorar que podía contactarse con los reos a través de las redes sociales.

Un ciudadano gringo fue detenido entrando por la frontera de Guatemala, con más de $700,000 en efectivo, más cheques, que no pudo justificar. El juez suplente lo benefició con libertad condicionada, lo que no permite la ley en esta clase de delitos. La abogada defensora, como el pobre gringo no tiene residencia en el país, ofreció darle alojamiento en su casa, manteniendo en custodia el pasaporte del imputado. Posteriormente se conoció que el pasaporte retenido no tiene ni un solo sello de ingreso de ninguno de los países que dice haber visitado.

Don Roberto Lorenzana, alto dirigente de ALBA se muestra orgulloso por el gran negocio realizado, para beneficio de los más necesitados: Vendieron café salvadoreño a Venezuela, a un sobre precio ($159 el quintal cuando en la bolsa de N.Y. se cotiza en $115) como pago de su millonaria deuda petrolera, mientras responde con extrañeza a las críticas: ¿cuál es el problema? Como el FMLN es un gran negocio, no lo considera una estafa al pueblo venezolano, que sufre carestía de alimentos y otros productos básicos, gracias a los acuerdos de sus políticos corruptos.

El Director de Medicina Legal aclaró no poder dar datos estadísticos confiables de homicidios y desaparecidos por no tener recursos ni personal. Y que actualmente existe un software donado por el Comité Internacional de Cruz Roja, pero que Salomón Padilla no quiso recibirlo.

Tantos ejemplos escandalosos que aquí parecen normales, nos ganarían primeros lugares en la tabla mundial de corrupción. ¿Qué se hizo la ética? ¿Hasta dónde vamos a aguantar?

*Columnista de El Diario de Hoy.