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Un reconocimiento para El Salvador

Con la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, los salvadoreños dimos un paso importante hacia nuestra reconciliación como sociedad y, con ella, hacia la construcción de un Estado democrático en el que el respeto a los derechos humanos sería una piedra angular. Mucho es lo que hemos avanzado desde entonces y hoy, luego de casi 23 años de paz, el mundo nos reconoce no sólo como un país que pudo superar su conflicto, sino como uno que tiene significativos aportes para compartir en la esfera internacional.

Es con esa perspectiva que El Salvador, tras recibir el pasado 21 de octubre el voto favorable en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, asumirá a partir del 1 de enero de 2015 como uno de los 47 miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un organismo creado en 2006 para promover la protección de los derechos humanos en todo el mundo. Fueron 151 países los que, convencidos de la visión del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén en esta materia, respaldaron nuestra postulación para ocupar este puesto. A todos ellos, el más profundo agradecimiento por su apoyo.

En este escenario, merece recordar que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el año 2009, se colocó justamente a la promoción de los derechos humanos como una de las nuevas prioridades dentro de su trabajo, elevándola a un pilar fundamental de la política exterior. Esta decisión pasó por la creación de una dirección especial para tratar el tema dentro de la Cancillería, pero sobre todo se guió por la convicción de que era necesario y urgente proteger los derechos humanos de todas las personas salvadoreñas tanto dentro como fuera del territorio, así como reparar moral y materialmente a las víctimas del conflicto armado, además de cumplir de buena fe las obligaciones internacionales adquiridas por el Estado.

Así, desde 2010, El Salvador ha tenido la oportunidad de reencontrarse con su historia, reconociendo en diferentes actos la responsabilidad estatal por las violaciones a los derechos humanos en el contexto del conflicto armado e impulsando la ejecución del programa de reparaciones a las víctimas de este período. Fue, asimismo, a iniciativa del país que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por consenso que el 24 de marzo, en honor a nuestro obispo mártir monseñor Óscar Arnulfo Romero, fuera declarado como Día Internacional del Derecho a la Verdad de las Víctimas de Violaciones Graves de los Derechos Humanos.

A nivel interno, también se ha privilegiado una perspectiva de inclusión social y de respeto a los derechos de la población más vulnerable, poniendo un especial énfasis en la atención de las necesidades de la niñez y la adolescencia, de la mujer, del adulto mayor, en la protección social del medio ambiente y el derecho a la salud, lo cual ha sido ampliamente conocido por la comunidad internacional.

El respaldo para sumarnos al Consejo no ha sido, pues, ninguna casualidad. Como hemos dicho en otras ocasiones, nuestro compromiso con los derechos humanos se ha tratado, mucho más que del cumplimiento de obligaciones, de un asunto de principios. Y es siguiendo también esos principios que nos hemos propuesto dar una contribución desde el Consejo, promoviendo el fortalecimiento del sistema internacional de los derechos humanos y una visión de conjunto que propicie los espacios de diálogo y de cooperación entre las naciones, que fortalezca la capacidad de reacción del Consejo ante escenarios críticos y que brinde un tratamiento objetivo a situaciones de urgencia en el mundo. A ello es a lo que nos comprometimos al presentar nuestra candidatura y estamos seguros que, en los tres años que ocuparemos ese espacio, sabremos hacer un buen trabajo.

La elección de El Salvador es, en definitiva, un importante logro diplomático para esta administración, pero aún más relevante es señalar que, ante todo, es un reconocimiento y un respaldo internacional fruto de lo que como sociedad salvadoreña, en una nueva etapa de nuestra historia, hemos construido. Sintámonos todos orgullosos de este hecho histórico y velemos juntos por seguir abonando a ese camino.

*Ministro de Relaciones Exteriores.