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Rechazo emocional y dolor

Por mucho tiempo se ha sabido que al experimentar dolor físico nuestro cuerpo libera sustancias químicas similares a los opioides, esto con la finalidad de controlar la molestia y el malestar físico. De hecho estas sustancias tienen el nombre de Endorfinas, por su similitud con la morfina y ser liberadas en forma endógena, es decir, internamente.

Estudios recientes realizados en la Universidad de Michigan han demostrado que estos opioides internos, también se liberan en respuesta al rechazo emocional, vinculando el sistema de analgésicos naturales del cerebro tanto a las lesiones físicas como con los maltratos emocionales, sean estos inducidos por la pareja, por los padres, por los compañeros o amistades. Estos datos marcan la pauta para definir el hecho de que las vías que activan los malestares emocionales y físicos son similares.

Trabajos de investigación previos ya habían demostrado que el rechazo emocional puede producir inquietud, angustia y frustración, sin embargo este es el primer estudio en relacionar el rechazo emocional con el dolor físico.

El avance de la ciencia y los hallazgos reveladores en este nuevo campo de la llamada neurociencia social, definitivamente están ayudando a comprender mejor, no solamente el funcionamiento del cerebro, sino también la dinámica de las relaciones humanas.

Estos datos generarán, sin lugar a dudas, estudios más profundos ya que en la cultura occidental se había intentado desligar el dolor físico del dolor emocional. Ahora hemos llegado a comprender que las características específicas de tristeza y soledad intensa que los humanos experimentan en los casos de abandono emocional, producen definitivamente reacciones similares a los que se sufren al experimentar el dolor físico.

Aun cuando nos pueda parecer difícil de comprender hay una sensación de dolor que es equivalente, ya sea que a usted se le rechace emocionalmente o que se le agreda físicamente. En conclusión, el dolor del rechazo emocional o del dolor físico produce reacciones muy parecidas no solamente en nuestros cerebros, sino también en nuestros cuerpos.

Tanto es así que podemos hablar, en términos de respuestas biológicas, que tanto el dolor físico como el dolor emocional son equivalentes. De manera que la próxima vez que experimente las molestias después de estar expuesto a cualquier manifestación de rechazo emocional y sienta que "se le desgarra el corazón" o que se "le parte el alma", probablemente no sean solamente expresiones en sentido figurado.

Los hallazgos de estos nuevos estudios son importantes, pues siendo los humanos seres extremadamente sociales, el apoyo emocional que se obtiene de las personas que están muy cerca de nosotros y los que se encuentran a nuestro alrededor, hacen que se incremente el bienestar general y que se genere un efecto protector en el aparecimiento de algunas enfermedades físicas y psicológicas.

Es tiempo de empezar a ver las sensaciones que producen los rechazos emocionales con la seriedad que tienen y no únicamente como una metáfora del dolor que se supone deberían producir. Esto debido a que la supervivencia de cada uno como especie depende de esta amplia red de apoyo que crece alrededor de nosotros, almacenando y transmitiendo este conocimiento a otras generaciones.

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com