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La receta socialista

En líneas gruesas y con algunos matices, la receta populista lleva los mismos ingredientes y se está cocinando en el país

Tristemente el actual gobierno sigue mostrando día con día que no solo no tiene la capacidad ni la idoneidad para llevar las riendas del país, sino que también no tiene ningún interés real  de que El Salvador progrese. Es realmente vergonzoso analizar la situación de la seguridad pública y todas las consecuencias directas e indirectas que esto conlleva: muerte de cientos de personas de bien, cierre de negocios, retiro de inversión, estudiantes sin poder asistir a clases, fuga de capital humano joven y capaz, y no menos importante, un sentir de desesperanza y frustración al ver la poca visión estratégica y falta de carácter del presidente, su ministro de Defensa y el de Seguridad.

Este escenario podría ser reflejo de un plan donde se esté preparando el terreno para  instaurar paso a paso un régimen totalitario, abriendo antes las puertas a un Estado fallido. Y en ese sentido es importante señalar algunas de las prácticas comunes que manda la receta socialista en Latinoamérica y que están prescribiendo actualmente en el país. Primeramente buscan fomentar el odio social, generando brechas y resentimientos donde ellos juegan el papel de supuestos defensores, cuando la población lo que requiere es quién los defienda de la inoperancia del Estado. Luego, buscan socavar la economía alejando la inversión extranjera y desmotivando la nacional. Imponen controles, crean más impuestos, endeudan las finanzas públicas y avivan las diferencias entre la empresa privada y el gobierno.

Además, tratan por todos los medios posibles de hacer creer a la población que los problemas del país son responsabilidad de cualquiera, llámese oposición, privados o sociedad civil. Todos menos ellos que son víctimas de una conspiración desestabilizadora. Por otra parte, gastan muchos recursos financieros del Estado en fomentar el clientelismo político, creando más plazas de trabajo improductivas en el aparato gubernamental y otorgando prebendas por doquier. Aumentan los subsidios pero sin ningún enfoque estratégico que permita brindar un beneficio futuro real a la población. Nada más que buscar un retorno electoral en la siguiente elección.

Sumado a esto, se vuelven intolerantes y amenazan por todas las vías legales e ilegales a quienes critiquen y señalen los grandes problemas de nación no resueltos. Incluso, por medio del argumento de sedición, tratan de callar la voz de los ciudadanos que según ellos  piensan derrocarlos con un golpe de Estado. Así mismo, buscan socavar los pilares de la institucionalidad dando vía libre a la gran corrupción y falta de transparencia. En esta táctica son especialistas y lo hacen lentamente pero con paso seguro, sabedores que con esto hacen frágil al país y cierran más el círculo de poder.

Todo esto siempre irá acompañado de comisiones, comités y otras instancias donde convocan a diferentes sectores de la sociedad para intentar hacer creer que están tomándolos en cuenta en la búsqueda de soluciones, cuando lo único que hacen es comprar tiempo y generar alguna noticia a su favor. No faltan los funcionarios que muestran apertura y en nombre del presidente dicen tener la buena voluntad para generar consensos por el bien común, siendo esto una obra de teatro más que no lleva a ningún resultado concreto.

En líneas gruesas y con algunos matices, la receta populista lleva los mismos ingredientes y se está cocinando en el país. El objetivo es siempre el mismo: generar caos y anarquía para ir tomando el control absoluto. Para muchos, el beneficio de la duda que se le tuvo al nuevo gobierno ya expiró. Ahora las cosas están más claras, lo que resta es abrir los ojos y actuar como ciudadanos comprometidos por defender la libertad y la democracia que tanto ha costado al país. 
 


*Colaborador de El Diario de Hoy 
   @jrmirandasv