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“La realidad no hay que editarla”

La tragedia enluta al mundo entero y los medios de comunicación no son ajenos a esto; ellos tienen el deber de transmitir información objetiva que sea capaz de formar opinión y conciencia sobre la situación que vive cada sociedad

El Salvador atraviesa por una de las peores crisis en materia de seguridad de su historia. Agosto cerró con 911 muertes violentas según el Instituto de Medicina Legal, mientras que el 27 de agosto fue registrado como uno de los días más sangrientos con 52 homicidios. Estas cifras reflejan la dura realidad: el miedo y la impotencia que vivimos los salvadoreños, con la tristeza de saber que nosotros, los ciudadanos, poco podemos hacer para frenar esta situación, más allá de “tener cuidado” y esperar que el Gabinete de Seguridad “haga algo”. 

Como ciudadanos esperamos que las autoridades sumen esfuerzos para encontrar solución a este grave problema, y, además, que brinden a la población la información suficiente para saber cómo se desarrollan y los resultados de los planes de seguridad; sin embargo, la realidad es otra. Llama la atención el discurso que distintas figuras públicas han tomado en relación a la divulgación de cifras y actos de violencia en El Salvador. Eugenio Chicas (secretario de comunicaciones de la Presidencia), amparándose en la ética y el profesionalismo, hizo un llamado a que los medios de comunicación no engrandezcan el actuar de estos grupos criminales. Medardo González (diputado) manifestó que la campaña “no te indigna” de UNICEF es un mal mensaje que se envía a inversionistas por decir que el país tiene una de las tasas más altas de homicidios y reflejar la incidencia de estos en los jóvenes. Guillermo Gallegos (diputado) dijo “creo que se pueden sacrificar garantías como la libertad de prensa por el régimen de excepción”, al mismo tiempo que Omar Pastor (ex juez) manifestó que “los medios escritos son los responsables de lavarle el cerebro a la población al divulgar la violencia”.

Analizando cada una de estas posturas, cabe preguntarse ¿cuál es el rol de los medios de comunicación en una sociedad democrática? Eso lo ha explicado la Sala de lo Constitucional en la sentencia del proceso de inconstitucionalidad 65-2012, estableciendo que a través de la información que brindan los medios de comunicación es que las personas adquieren los elementos necesarios para entender, contextualizar y evaluar el entorno jurídico y político y los hechos de trascendencia e impacto para la comunidad, promover el debate ciudadano y arribar a la solución de problemas. De igual forma se reconoce a nivel internacional el aporte de los medios de comunicación; por ejemplo, el Tribunal Constitucional alemán ha expresado que los medios de comunicación “ejercen una decisiva influencia en la formación del vínculo entre la ciudadanía y los órganos del Estado, así como para su control y la integración de la comunidad en todas las esferas de la vida. Ellos le proveen al ciudadano la información requerida sobre los sucesos actuales y sobre los desarrollos que se dan en el Estado y en la sociedad. Posibilitan la discusión pública y dan lugar para que se pueda difundir el conocimiento de las diferentes opiniones, dándole a los particulares y a los diferentes grupos de la sociedad la posibilidad de influir en la formación de la opinión”. 

La tragedia enluta al mundo entero y los medios de comunicación no son ajenos a esto; ellos tienen el deber de transmitir información objetiva que sea capaz de formar opinión y conciencia sobre la situación que vive cada sociedad. En un video difundido por el periódico español El Mundo, Javier Gómez (subdirector) expone a la mesa editorial uno de los roles trascendentales de los medios de comunicación, ante la terrible foto del niño sirio Aylan Kurdi: “no estamos para dosificar la realidad; no estamos para crear sensacionalismo, pero estamos para contar lo que ocurre y lo que ocurre es eso. Y supongo que todos nosotros y cualquier lector lo que querría es no volver a encontrarse una foto así, y para poder frenar eso, para sensibilizar, para llegar donde hay que llegar la gente tiene que tomar conciencia de lo grave que es la situación”. Como ciudadanos salvadoreños merecemos que se controle la situación de violencia en el país, y, como mínimo, que se nos informen datos reales que nos den la certeza de dónde estamos parados y hacia dónde se dirigen los planes de seguridad, y por ende, la realidad del país. 

Como lo manifestó Agustín Pery, director adjunto de información del mismo periódico español: “la realidad no hay que editarla… y la realidad es esta”. 
 
*Colaboradora de El Diario de Hoy.