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La reacción del FMLN

Los últimos meses han sido muy malos para el gobierno y el FMLN. Además de haber perdido varios escaños en las elecciones de diputados, las evaluaciones populares del primer año del presente gobierno fueron abismalmente malas. En la encuesta publicada por El Diario de Hoy y realizada por Predictvia con la misma tecnología que acertó exactamente en las elecciones presidenciales, el presidente obtuvo sólo un 15.8 por ciento de aprobación, mientas que el 81 por ciento lo desaprobaron y un 3.2 por ciento no sabían o no contestaron. Esta es la peor evaluación de una presidencia en toda la historia del país. Los resultados de otras encuestas no fueron muy diferentes. 

Los detalles de este rechazo son más preocupantes para el gobierno. Esa misma encuesta señaló que cuando se iban a realizar las elecciones el 62 por ciento de la población ya pensaba que iba a ser un mal presidente, y sólo el 31 por ciento creía que sería bueno. De ese 62 por ciento, la mitad votaron por el candidato opositor y la otra mitad decidió no votar. Esos números le permitieron ganar a Sánchez Cerén, 31 por ciento de electorado a 31 por ciento más unos cuantos votos, en lo que, al tomar en cuenta sólo los votos efectivos pareció una elección de 50 por ciento a 50 por ciento. 

De los que desde antes de las elecciones pensaron que iba a ser mal presidente, el 94 por ciento han confirmado su opinión sobre Sánchez Cerén. Dentro de los que creyeron que iba a ser un buen presidente y que presumiblemente votaron por él, la mayor parte (19 por ciento de 31 por ciento) se han decepcionado de él. Esto equivale al 61 por ciento de los que votaron por él. Esta es gente del voto duro del FMLN. Sumando los que ya tenían una mala opinión y los que la han adquirido a través de su desconsuelo, el total de desaprobación es de 62 + 19 = 81 por ciento del electorado. La aprobación de Sánchez Cerén es sólo de 12.1 + 3.7 = 15.8 por ciento. El resto no sabe o no dice. 

Que el 94 por ciento de los que no votaron por él confirmen su opinión es en sí preocupante para el FMLN, porque es el 94 por ciento del 62 por ciento de la población. Todavía más preocupante para ellos es que el 61 por ciento de los que votaron por él también estén decepcionados. Como los que votaron por él sólo fueron los del voto duro del FMLN, esto implica que la mayoría del voto duro del FMLN está decepcionado. 

La pregunta es, ¿cómo va a responder el FMLN a estas comunicaciones que le mandan los ciudadanos? Hasta este momento, las reacciones del partido y del gobierno son muy negativas. Como era de esperarse, los temas del descontento han sido el empeoramiento de la ya mala situación de seguridad, la mala calidad de los servicios sociales prestados por el gobierno, y la situación económica, que va de mal en peor. 

Como respuesta a estas evaluaciones negativas, el FMLN y el gobierno han adoptado una actitud mucho más agresiva que la que tenían antes de ellas. Esta actitud se ha vuelto evidente en la manera prepotente con la que anuncian nuevas medidas fiscales (describiendo nuevos impuestos como castigo al sector privado porque alguien puso una demanda ante la Sala de lo Constitucional que no le gustó al gobierno), y en la agresividad extrema de los redoblados ataques contra la Sala de lo Constitucional. Estableciendo un precedente perverso, el gobierno está gastando dinero de los ciudadanos en atacar a uno de los órganos del Estado. 

Todo esto evidencia un propósito, el de establecer una tiranía en la cual ya no tengan que rendirle cuenta a nadie, para que, como en Cuba y en Venezuela, el gobierno ya no tenga que tomar en cuenta la opinión pública, las evaluaciones del gobierno hechas por la ciudadanía, y las elecciones mismas para mantener el poder. Para lograr esto es que están tratando de callar a la Sala de lo Constitucional. El que pueda ver que vea. 

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.