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La razón humana contra la fuerza criminal

Cuando este artículo se publique, ¿habrá triunfado la razón o se habrá impuesto la fuerza criminal de la internacional abortista, en el triste y torturado caso de "Beatriz"?

A esa pobre mujer la cultura de la muerte la ha sometido a una constante inquietud y tortura mental convenciéndola de una mentira perversa: que corre peligro de muerte si no aborta.

Hay que decir una y otra vez que no existe ningún aborto que sea terapéutico, que Beatriz tiene un lupus eritematoso que no está activo, que no tiene insuficiencia renal --como dijeron con falsedad los abortistas, incluyendo a la ministra de Salud-- y que el aborto no mejoraría su salud pero sí supondría el asesinato de su hijo, un ser humano inocente e indefenso y además dejaría sobre la conciencia de Beatriz una carga terrible de conciencia.

No nos engañemos. Sólo son verdaderos derechos los que promueven el bien, no los que permiten el crimen. Existe una ley moral natural e universal, que se extiende a todas las épocas, países y culturas que prohíbe matar a un ser humano inocente e indefenso, cualquiera que sea su edad y desarrollo. Desde los tiempos de Hipócrates, siglos antes de Jesucristo, hasta nuestros días no existe ningún derecho al aborto provocado, aunque digan y promuevan lo contrario toda una serie de organismos internacionales. La ONU perdió su valor moral hace mucho tiempo. Lo mismo puede decirse de Amnistía Internacional y de la Comisión Internacional de Derechos Humanos. Están comprados y controlados por la cultura de la muerte y su mafia antinatalista. Peor son las feministas pro-aborto porque atacan una de las dignidades más grandes de la mujer, su maternidad y si presionan con gritos es porque no tienen razones. ¡Qué penan me dan esas furibundas antifemeninas!

Sólo son derechos, lectoras y lectores, los que defienden verdades, no mentiras. Pero ¿acaso a la cultura de la muerte le interesan las verdades, lo que es de provecho para las personas individuales y para el conjunto de la sociedad? ¿Qué es lo que promueve a través de sus personas y organizaciones?

1.-Para niños y niñas ¡ya desde los diez años de edad!, la libre fornicación, el sexo homo o heterosexual cuando les dé lagana, con quien quieran, "por el orificio que quieran" y sin permiso de sus padres. ¿Alguien en su sano juicio puede defender semejante perversidad?

2.- ¿Su consejo "moral" para todos los fornicarios: que ellas se protejan con anticonceptivos hormonales o dispositivos intrauterinos; ellos, con condón. Negocio redondo. Su facturación internacional superó, ya hace años, a la venta de armamentos. Resultado humano: un aumento --¿inexplicable?-- de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el Sida. Y fallos de la protección femenina con embarazos no deseados. Para eso: "salud sexual y reproductiva" --¡qué bellas palabras!--, es decir: aborto legal o si no existe, bajo el amparo discreto, no público, de alguna de las agencias "ProFamilia".

3.- ¿La píldora del día después (PDD)? Por declarar, honradamente, que su efecto es abortivo, perdió su puesto en la ONU la funcionaria Amparo Medina. Vean en You Tube las declaraciones de esta mujer ayer terrorista, después funcionaria de la ONU, hoy día pro-vida. Un dato muy ilustrativo de sus declaraciones: EL Fondo de Población compraba esas PDD en Nueva York a 0,25 centavos de dólar y las vendían en Ecuador a 9 o 14 dólares. La corrupción moral y la económica siempre van de la mano.

4.- La promoción de la homosexualidad, porque también es antinatalista. Si además se legaliza como "matrimonio" la unión de una pareja homosexual, con ello se diluye el concepto de matrimonio natural en la sociedad. Si además eso da derecho ipso facto --como en la actual ley francesa-- a la adopción de niños, contraviniendo el derecho de éstos a tener un papá y una mamá, se consigue la inmadurez e infelicidad de muchos.

Visto todo eso ¿les parece exagerado decir que es algo diabólico?

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com