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¿Quién logrará volvernos uno después?

Ya quedan apenas 25 días para el gran día de las elecciones. Todos los salvadoreños deberíamos ir ese día a votar para elegir nuestro próximo gobernante. Lamentablemente una porción importante del electorado se queda en casa panza arriba, se va al mar o ve televisión todo el día, pero no va a votar. A estas alturas la confrontación partidaria y política ya ha llegado a niveles insoportables. Todos están en campaña. Los candidatos. Los partidos. El presidente. Muchos funcionarios. Los diputados. Y un poco tímidamente la sociedad civil.

Es comprensible que precisamente antes del día D la confrontación llegue a estos niveles, pero también es preocupante. El 2 de febrero será el primer día D. Gracias a Tony Saca ahora tendremos un segundo día D entre el FMLN y ARENA, de acuerdo a todas las encuestas serias. La confrontación sólo aumentará de volumen y seguiremos cultivando un clima inadecuado para la reunificación. No hay duda. Somos una sociedad profundamente dividida y debemos prepararnos para unirnos. ¿Quién podrá después unir a los salvadoreños detrás de un mismo sueño? ¿Será posible construir juntos el nuevo país que queremos?

¿Qué hará Tony Saca cuando confirme que su proyecto se ha reducido a una mínima expresión? ¿Cómo contribuirá a la unidad nacional? ¿Cumplirá con su misión de salvadoreño de promover la armonía social y apoyar al candidato ganador? ¿O buscará sólo cómo protegerse convirtiéndose en diputado y aspirando a ser el próximo presidente de ese órgano de Estado? Es incomprensible para los ciudadanos comunes y corrientes ese deseo malsano de permanecer vinculado eternamente a las posiciones políticas que otorgan fuero. Los diputados deberían legislar de forma que se obligue a transiciones y rotaciones.

¿Y qué hará el presidente Funes? ¿Continuará en campaña revisando obras para no violar la ley, solo eludirla? ¿Es legítima la elusión? Recuerde que, de acuerdo a la Real Academia, eludir es "evitar con astucia una dificultad o una obligación." Ahora quiere que lo recordemos por vivo. Obviamente revisar las obras es legal, pero viola todos los criterios de aquellas personas por las que ganó hace cinco años, que le apostaron a la transparencia, a la meritocracia y a una nueva forma de hacer política. ¿Ahora debemos aprender que está bueno el cumplimiento estricto de la letra de la ley, aunque violemos el espíritu? Estoy seguro que monseñor Romero no pudiera estar de acuerdo con ello.

¿Qué hará el FMLN cuando sus sueños de grandeza no se cumplan? ¿Están dispuestos a entregar así como recibieron? ¿O volverán a montar el espectáculo de hace varios años cuando Violeta Menjívar ganaba apenas por unas decenas de votos la alcaldía de San Salvador con muchos más votos impugnados? ¿Y qué hará ARENA si a pesar de los resultados de las encuestas termina no ganando las elecciones? Es obvio que este tema quedará en el tintero hasta que se conozcan los resultados de la segunda vuelta del 9 de marzo.

Todos tienen todavía espacio y tiempo para recordar que somos todos salvadoreños y que somos un mismo país con su gente el que tenemos que sacar adelante. El presidente todavía tiene la oportunidad de enmendar. Convertirse en estos pocos días que le quedan en un actor de la política nacional que construya unidad y no desavenencias, que permita que haya esperanza en la democracia y no destruya los sueños de la nueva mayoría. Hay que ponerle coco, como dice la campaña mediática del Movimiento 300 (facebook.com/ponelecoco y @PoneleCoco). Los 300 nos piden que usemos "la reflexión y el pensamiento crítico (pues) son nuestra libertad". Ahora es cuándo.

*Columnista de El Diario de Hoy.