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Quedó pendiente...

Se fue 2013, muy rápido para los de la tercera edad, y lentísimo para los jóvenes. Y dejó muchísimas cosas pendientes y muy poco espacio para comentarlas en las cinco columnas dominicales disponibles, antes de las elecciones de febrero.

Porque así como una taza de café se enfría en 3 horas, los salvadoreños tenemos memoria corta y olvidamos hasta lo más grave. Nadie se acuerda de los fabulosos viajes a España disfrutados por el diputado Guillermo Gallegos, para asistir a un inexistente Congreso, invitado por figuras fantasmas, al que él mismo se autorizó los elevados gastos de boletos y viáticos, sin dar ninguna explicación ni devolver el dinero de los contribuyentes.

Nadie ha rechazado las cínicas declaraciones de Sigfrido Reyes, que como un emperador, que no tiene por qué cumplir las leyes, habla de transparencia pero se niega a dar los nombres y sueldos de sus asesores, confirmando así que son plazas fantasmas de familiares o inútiles miembros de su partido. Ya es conocida su estratagema de recurrir a instancias que no tiene la competencia para resolver, para darle largas al pago de la multa. El argumento risible de su abogado de que dañaría su exiguo patrimonio, constituye un insulto a la razón.

El comportamiento patológico del Presidente Funes demuestra desconocer, no sólo las más elementales reglas de buena educación con sus inexcusables retrasos, y usando vocabulario ofensivo contra quienes no piensan como él en temas que evidentemente desconoce, no sería tolerado en sociedades con mayores niveles de cultura política. "Encontrar la manera de no pagar impuestos" por los $3 millones lo convierte en evasor confeso, las diferentes versiones del mismo asunto, sus enfrentamientos con el Fiscal, declarando el asunto cerrado, como si él fuera el juzgador y no el infractor. Su desconocimiento de la gravedad de difundir información confidencial, conocida por razones de su cargo, y sus acusaciones contra los del OIE de haber filtrado esa información, son evidencias de que carece de la estatura moral, y de la capacidad profesional necesarias para desempeñar el cargo para el que en tan mala hora fue elegido. ¿Y no se hará nada al respecto? ¿Y él seguirá vociferando insultos?

Los diputados Valiente y Almendáriz han reconocido que votaron por leyes plagadas de desaciertos, como la de Lavado de Dinero sin incluir a los políticos, y la de Asocios Público Privados, que al exigir a los inversionistas pasar sus contratos 3 veces por la Asamblea parece estar dedicada a ahuyentarlos. Sus declaraciones son una vergonzosa confesión de incapacidad: "No debimos votar por esa ley". "Eso es lo que salió" serían causa más que justificada para exigirles una inmediata renuncia al cargo.

Para cerrar con broche de oro 5 años de fracasos, el MOP, el VMT con la venia de la presidencia, nos regalaron en Navidad el peor caos vehicular en importantes zonas de la capital, recomendando paciencia, augurando felicidad, gracias a las obras de este Gobierno. La improvisación del SITRAMSS y sus consecuencias se deben a haber ignorado el estudio de una empresa italiana y otra española, que costó $1 millón. Justifica el ministro Gerson, que en otros países inauguran obras inconclusas por tramos, pero nunca de pocos metros o de un túmulo.

Nuestro pueblo está harto y cayendo en una inercia que le hace olvidar que las actitudes corruptas a las que estos funcionarios nos tienen acostumbrados, constituyen delitos, por los que debíamos exigirles estrictas cuentas antes de que termine su gestión escudándose en el inmerecido fuero. Alerta, para no olvidarlo y dejarnos engañar otra vez.

*Columnista de El Diario de Hoy.