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¿Qué sucederá en estas elecciones?

Imposible saber con certeza qué va a pasar con el voto cruzado el próximo 1 de marzo. Hay quienes sostienen que el número de personas que van a optar por este nuevo derecho electoral será mínimo. Yo pienso, a contrapelo de lo expresado en algunos sondeos de opinión, que habrá más marcas cruzadas de lo que los mismos partidos quisieran, si bien se focalizarán en las grandes franjas urbanas y generarán confusiones en las zonas rurales.

De hecho, con una porción relativamente baja de militantes partidarios (del FMLN y de ARENA) que se atrevieran al intercambio de marcas, bastaría para alterar el resultado de los comicios de manera singular, y solo un equilibrio entre estos dos porcentajes haría que las cosas no cambiaran demasiado en la Asamblea Legislativa. Por supuesto, lo que nadie consigue predecir es hacia qué lado, si es que se produce, podría inclinarse un desbalance de sufragios cruzados.

La predicción en estas elecciones se vuelve todavía más especulativa en la medida en que sumamos, al voto fraccionado, las marcas preferentes dentro de una misma planilla partidaria. En teoría, los cruces fragmentarán los votos enteros y permitirán colarse a candidatos de partidos pequeños, mientras que los votos preferentes modificarán las planillas a conveniencia del elector. En ambos casos habrá un inédito --y muy beneficioso-- nivel decisorio que estará fuera del control de las cúpulas políticas. En otras palabras, jamás los ciudadanos salvadoreños habíamos tenido tanto poder electoral real en nuestras manos como lo tendremos el próximo domingo. Falta ver si sabremos aprovecharlo.

Aseguran algunos análisis que las variables arriba descritas terminarían favoreciendo a GANA, por ser el tercero con mayores perspectivas en las encuestas. Yo tengo mis dudas al respecto. Si el voto cruzado acabara siendo mayoritariamente ejercido por los simpatizantes de ARENA, cuesta creer que esas marcas vayan a beneficiar a GANA; más bien incrementarían las posibilidades de aspirantes potables presentados por las alternativas democráticas del PDC, CD y PCN. Los cruces de los votantes efemelenistas hacia GANA, en cambio, solo debilitarían al partido oficial y apenas fortalecerían a su incómodo aliado. En otras palabras, yo veo con buenas posibilidades de crecimiento a las bancadas de verdes, amarillos y azules, incluso a costillas de los veleidosos anaranjados.

Pienso además que habrá pocos votos "bipolares" este domingo. O sea, serán escasos los electores que crucen marcas entre los dos extremos: ARENA y FMLN. Las anulaciones y las impugnaciones, sin embargo, tendrán una extraña relevancia. La capacitación de los representantes de partidos en las JRV cobrará una importancia capital, porque el año pasado se perdieron demasiados sufragios válidos a consecuencia de disputas en las que brilló más el temperamento y la imposición que legalidad electoral.

Es evidente que muchos votantes ya no quisiéramos ver en la Asamblea Legislativa a Francisco Merino (etílico "ejemplo" de ética parlamentaria), Guillermo Gallegos (notable acumulador de millas por todo el planeta) o Medardo González (descarado "Gasparín" de la actual legislatura), pero es probable que el voto cruzado todavía no nos libre de esta clase de diputados. ¿Cuándo se irán por la puerta de atrás semejantes "padres de la patria"? Cuando los salvadoreños nos acostumbremos a formarnos como ciudadanos, por encima de las ideologías y las propuestas populistas. ¡Los nuevos derechos electorales serán útiles cuando sepamos ejercerlos con criterio!

Si el TSE cumple su labor razonablemente, y los partidos no meten más ruido del tolerable, el domingo 1 de marzo será una fiesta cívica de proporciones históricas. El FMLN verá mermada su fuerza en la Asamblea Legislativa gracias al mediocre desempeño gubernamental, pero sobre todo en virtud de errores políticos graves, incluyendo su abyecto respaldo a la conducta claramente antiética de Sigfrido Reyes, su insultante promoción del voto por bandera y su apoyo incondicional --anacrónico, bochornoso e inmoral-- al régimen represivo de Nicolás Maduro en Venezuela. Ya ni tratando puede ocultar el Frente su naturaleza autoritaria, y eso le terminará pasando factura.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.