Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¿Qué pasa en Grecia?

¿Qué importancia tiene Grecia, tan lejos geográfica y culturalmente de nosotros, para que se le dediquen tantos artículos en los periódicos? ¿Qué nos importa Grecia, ante el desolador panorama de inseguridad, violencia, debilitamiento del Estado de Derecho, cero crecimiento económico, desempleo y falta de inversión, aunque los funcionarios del gobierno insistan en que vamos en el rumbo correcto?

Grecia está totalmente quebrada y descalificada ante los organismos internacionales, porque no ha podido pagar sus deudas y está amenazada con dejar el euro y volver a su antigua moneda, la dracma, por no haber puesto en práctica las medidas sugeridas por la Unión Europea. ¿Cómo llegó Grecia a esta situación? Fácil de explicar y necesario de entender, porque nuestro gobierno pareciera estar siguiendo, paso a paso, el camino que ha llevado a Grecia a este desastre.

1) Para poder entrar a la UE el gobierno griego alteró las cifras de déficit fiscal, que realmente equivalía al 14 % del PIB, dando datos oficiales del 3.7 %. 2) Durante la crisis económica mundial, Grecia no disminuyó sus gastos, viviendo sobre sus posibilidades reales, gastando más de lo que ingresaba recurriendo a más deuda pública, y creó una enorme estructura de clientelismo a base de corrupción y subsidios y un salario mínimo 50 % superior al de otros países europeos con mejor solvencia económica. 3) Exceso de funcionarios públicos, que llegaron a 800,000, más los de contratos temporales que alcanzaron un millón, con una pensión vitalicia de 1,000 euros mensuales y jugosos sueldos de 70,000 euros al año, frente a los 55,000 euros de Alemania. 4) Jubilaciones de oro a los 61 años, con pensiones del 96 % del sueldo, jubilaciones anticipadas en más de 600 categorías laborales, pensiones fantasmas que seguían cobrándose años después de fallecidos los titulares, además de enormes prestaciones por desempleo, sin tener derecho a las mismas. 5) Según Libertad Digital, "Esta borrachera de gasto y despilfarro estatal se financió contrayendo más deuda", siendo el país con mayor deuda pública, debiendo pagar anualmente, solo en intereses, el 17 % de los ingresos públicos, mientras en Alemania, dicha factura se ha mantenido estable en el 6 % de los ingresos. Y a pesar de que Grecia se endeudó voluntariamente, hoy no quiere pagar.

Papandreou, el anterior primer ministro, intentó salir de la crisis con una serie de medidas de austeridad, disminuyendo el número de empleados públicos, rebajando las pensiones y aumentando impuestos, a lo que la izquierda respondió con una serie de protestas populistas, ganando las elecciones que llevaron al poder al actual primer ministro, Tsipras, con la halagadora promesa de quitar todas las medidas de austeridad.

Al no querer pagar su deuda ni aceptar las medidas sugeridas por la Unión Europea, Grecia podrá salir de la zona euro y resucitar su dracma, que fuertemente devaluada, aumentará sus deudas en euros de manera astronómica. La solución populista: un referéndum hoy domingo, para preguntarle al pueblo si se sale del euro o acepta las soluciones de la UE, pregunta formulada de una manera tan ambigua que muy pocos lograrán comprender.

Es innegable que los 5 puntos que llevaron a Grecia a esta situación, parecen ser la hoja de ruta que el Frente ha tomado, y que nos llevará a despeñarnos en un abismo similar. Lorena Peña, al tomar posesión de la presidencia de la Asamblea, prometió "que jamás adoptarían las horribles medidas de austeridad que habían llevado a Grecia a la situación dramática que están viviendo", demostrando así que Sigfrido Reyes le enseñó que para los diputados, la austeridad es mala palabra.

*Columnista de El Diario de Hoy.