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Lo que nos dejó el debate de los candidatos presidenciales

De lo que he podido conocer de mis amigos, conocidos y clientes, así como de la abundante información que los cirbernautas postean en las diferentes redes sociales, considero que la generalidad de los salvadoreños --incluyéndome-- se sintió decepcionada por la forma en que se manejó, así como por el contenido de los discursos y pseudopropuestas expuestas por los candidatos presidenciales en el supuesto debate, desarrollado por Asder el pasado domingo 12 de enero.

Lo que la población en general esperaba, no era que los candidatos volvieran a repetir de forma más o menos textual, las diferentes ideas y "propuestas" contenidas en los diversos spots publicitarios, para ello nos basta y sobra con que nos bombardeen día y noche con propaganda política en los diferentes medios de comunicación. La realidad es que la población esperaba era un poco más de "sustancia", que alguien de ellos (o todos), nos explicaran en breves palabras "cómo es que le van a hacer" en caso de llegar a la codiciada silla presidencial, cuando tengan esa papa caliente en sus manos.

La noche del debate quedó huérfana de propuestas viables, reales, sinceras. De esas que se necesita tener valor para exponer, pero que todos sabemos son necesarias. Es pecar de simplista seguir repitiendo que El Salvador "necesita mejorar en materia de seguridad", "de empleo", "de educación", eso todos lo sabemos; lo que necesitamos saber es cómo va a hacer esa persona que nos pide el voto para solucionar esos problemas tan sentidos por todos los salvadoreños. Eso espera el que está desempleado por la contracción económica que vive el país; eso es lo que espera la viuda y el huérfano, que han quedado así por la violencia social que no cesa; eso espera saber el usuario del transporte colectivo, harto ya de tanto asalto; de alguna u otra forma, eso es lo que esperábamos oír todos.

Más que los candidatos las cúpulas de los partidos políticos deben de entender que los ciudadanos salvadoreños han evolucionado, madurado políticamente. Ya no se inclinan por tal o cual partido político por "un tamal con pollo", o por una canción pegajosa. Temas sensibles como la falta de empleo o la seguridad ciudadana, son sólo dos --de muchos problemas-- que requieren ser abordados de forma integral y seria por parte de los candidatos y su equipo de trabajo.

Lo rescatable del debate de los candidatos presidenciales es que precisamente se le pudo poner nombre, rostro y voz, a la persona que nos pretende gobernar, desnudándolo del impacto mediático de una buena o mala campaña publicitaria, y más que darle una oportunidad de hablar, se le obligó a ser él quien exponga, defienda y explique su propio plan de gobierno. Lo pudimos escuchar y palpar con sus fortalezas y debilidades, las cuales se perciben por los votantes mucho más allá de si se es o no un "voto duro" o de sus preferencias especiales por tal o cual partido político.

El mensaje que se le envía a la clase política, es que pronto los votantes salvadoreños dejarán de votar por una "marca de partido"; estamos llegando a un nivel de madurez política en el cual, simplemente, si no se tiene un candidato con una oferta política integral y viable, simplemente los votantes podrán "migrar" y votar por el rival. El "voto duro", heredado de los resentimientos dejados por el conflicto armado, ya no significará gran cosa para las nuevas generaciones, así como para los indecisos.

Entendamos el mensaje, si no hay un candidato viable y con un proyecto político con sustancia, simplemente, no hay voto.

*Colaborador de El Diario de Hoy.