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Lo que nos dejó el año

Pero como todos sabemos que cuando todas las puertas se cierran, Dios siempre abre una ventana, esta vez ha sido la declaración del Papa Francisco del Año Jubilar de la misericordia

Como el balance es en números rojos, lo mejor sería quedarnos con la letra de la antigua canción que por lo menos: “nos dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra”. Porque en este año hemos sido testigos:

Del contubernio FMLN/GANA que logró ponerle zancadilla a la Ley de Probidad, angustiados de que se conociera la procedencia de los enormes ingresos que han llevado a miembros de ambos partidos a formar parte de la nueva oligarquía aristocrática. Se espera lograr el veto presidencial mediante la presión ciudadana y de instituciones defensoras de la democracia. El rechazo a la exigencia de USA del establecimiento de una CICIES, demuestra el esfuerzo por esconder la corrupción, mediante el gastado chiste del fortalecimiento de las instituciones, totalmente controladas por el partido gobernante.

El retiro de ARENA de la comisión interpartidaria, tras el acuerdo de Ataco, ha sido seriamente cuestionado, aunque para muchos era la única opción para no gastar pólvora en zopes, luego que un documento del congreso del Frente, claramente expresa que no buscan ningún tipo de diálogo, sino luchan para establecer el socialismo, mediante el control total del gobierno, de los medios de comunicación y de la industria.

CEPA, tras una desafortunada gestión, analiza un contrato de servicios para ceder el abandonado puerto, ya que no hay empresas interesadas en concesionarlo. Cuando hubo varias empresas interesadas en la concesión, la bancada del Frente se opuso alegando que era entregar la soberanía porque el privado recibiría más utilidades que el gobierno.

Seguimos con el peor aeropuerto del área, aunque la máxima prioridad ha sido inaugurar una sala de despedidas con espacios para comida, aunque los sufridos pasajeros sigan soportando el pésimo servicio en migración, aduanas y entrega de equipaje. Pero el vicepresidente habla con orgullo de una millonaria remodelación.

Si el Fiscal destinó $14 millones de los barriles para gasto corriente, ¿qué hizo con el presupuesto asignado a la Fiscalía? Porque no hay evidencia de considerables mejoras en investigación, con resultados positivos para el combate de la criminalidad.

Pero la mayor decepción que 2015 ha dejado, es la constante sucesión de mentiras de los funcionarios, para convencer al pueblo de los logros alcanzados en salud, educación y seguridad, y asegurar que el presupuesto aprobado está totalmente balanceado. Y el anuncio del presidente del aumento del salario mínimo, gracias al desarrollo económico alcanzado, con un crecimiento del 2.4 %, confirmado por el BCR y organismos internacionales. Cifra tan raquítica que debería ser motivo de vergüenza, al colocarnos en el último lugar en la región. Para mayor humillación, ya ingresamos al “reino de las colas” como en Venezuela, según tristes imágenes de la farmacia del ISSS y de los que necesitan sacar una solvencia de antecedentes penales.

Pero como todos sabemos que cuando todas las puertas se cierran, Dios siempre abre una ventana, esta vez ha sido la declaración del Papa Francisco del Año Jubilar de la Misericordia, iniciado en la fiesta de la Inmaculada Concepción y que terminará en la celebración de Cristo Rey, en el año 2016. En su bula Misericordiae Vultus, nos invita a confiar en la infinita misericordia de Dios, cuyo corazón amabilísimo está abierto al perdón, y recomendándonos beneficiarnos de todas las gracias que Dios está dispuesto a concedernos, si nos acercamos con el ánimo contrito, al sacramento de la penitencia. 

Es una luz de esperanza, que nos permitirá comenzar el año, con el espíritu de lucha y optimismo que ha caracterizado siempre a los salvadoreños.

*Columnista de El Diario de Hoy.