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El que nada debe, nada teme

Este fue el encabezado de un tweet con el que un usuario de las redes sociales reclamaba a la Asociación Nacional de la Empresa Privada la interposición de solicitud de investigación del grupo de Alba negocios, por supuestas omisiones sancionadas por la Ley de Competencia, y concuerdo con él en su aseveración. La naturaleza de los empresarios es la de ser personas visionarias, pujantes y trabajadoras, que asumen con gran riesgo echar a andar sus ideas y proyectos de negocio, el cual va desde el financiamiento del proyecto hasta la competencia que deberá encarar por parte de los distintos actores en el mercado.

Ni la ANEP, ni ningún empresario debe temer a que existan más competidores dentro de cada uno de los mercados, siempre y cuando se juegue bajo las mismas condiciones y no existan prebendas, así como ningún tipo de beneficio oscuro que le dé ventaja sobre los otros competidores.

La respuesta de los afectados por la solicitud de investigación fue inmediata: Acusar a un alto ejecutivo de la gremial por la supuesta comisión del delito de calumnia.

La ANEP es una gremial de gremiales, es decir, que sus socios son las distintas cámaras que existen en el país y por lo tanto, como lo ha dicho el Presidente de la República, no fabrica y comercia nada, por lo cual no hay intereses directos que le afecten como tal.

Lo que sí hace la ANEP es ejercer la vocería de todos aquellos empresarios, en su inmensa mayoría pequeños y medianos, que se pueden ver afectados por cambios en las reglas del juego y en el debilitamiento de la institucionalidad del país, y por lo tanto, por esa responsabilidad que le da representar a más de dieciséis mil empresas en el país, deben ser muy juiciosos a la hora de hacer propuestas o presentar denuncias.

Estamos en un caso complicado en el que por un lado la gremial que representa a los empresarios ha tomado un rol político que según algunos, debería tener el mayor partido de oposición en el país, y por el otro, el partido en el Gobierno que está adquiriendo una importante posición en distintos mercados, a través de los negocios iniciados bajo la marca ALBA.

No importa si es el FMLN o algún otro instituto político el que esté creando empresas para competir en los mercados; el hecho es que de obtener beneficios, tal como lo ha afirmado el diputado Roberto Lorenzana, se deja de lado la finalidad de todo empresario, como es generar riqueza y empleo, y se desplaza por aquella que es la realmente peligrosa: Ganar la voluntad de miles de personas para que al momento de llegar cualquier evento electoral, se tenga muy presente aquello que se ha recibido en concepto de ayuda o regalo. Y digo realmente peligroso, no porque sea malo regalar o ayudar, sino porque detrás de todo esto hay un mecanismo que automáticamente comienza a sacar del mercado a miles de micro y pequeños empresarios, que no gozan de los beneficios de financiamiento que ostentan estas empresas, y que han pasado muchos años esforzándose para poder crecer o en muchos casos, para subsistir.

Lo ideal fuese que ni los empresarios jugaran a ser políticos, ni que los políticos jueguen a ser empresarios, ya que ambas variables son peligrosas. O se es una cosa u otra, pero no se vale que nadie utilice a los institutos políticos para beneficio propio, ni que se desnaturalice el mercado y se saque del juego a los competidores para obtener beneficios electorales.

* Colaborador de El Diario de Hoy.