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¡Qué incapacidad en política pública agropecuaria!

La engañosa propaganda que dice…"Lo mejor está por venir", "Nunca antes en la historia gobierno alguno…", "Cinco años más"; así como la falsedad de… "Como nunca antes en la historia vamos a romper récord produciendo 26 millones de quintales", han sido claramente desmentidos por la Cámara de Medianos y Pequeños Productores (CAMPO), al afirmar que… "este gobierno ha tenido una política fracasada en cuanto al agro".

Y este fallido gobierno ha llegado al colmo de manipular las cifras usadas por el Presidente, quien sin asco dijo a los medios que la producción de maíz blanco alcanzará la cifra récord de 26.3 millones de quintales. Para la propaganda partidaria de gobierno no toman en cuenta sus propios datos oficiales, del Banco Central de Reserva y del Anuario de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Agricultura y Ganadería que lo desmiente.

Según datos oficiales la cosecha de maíz fue de 16.6 millones de quintales para el 2011/2012. Y es por esa realidad que agricultores, expertos agrícolas y hasta organizaciones de productores afines al FMLN cuestionaron las expectativas alegres anunciadas por el Presidente para el último año agrícola que verá su mandato.

Las organizaciones de productores de izquierda han denunciado el atentado a la agricultura resultante de pésimas políticas, al promover el FMLN, vía decreto Legislativo, el limitar el acceso de los pequeños y medianos agricultores a semilla hibrida de última generación. Con esta medida, expertos pronostican una caída en la producción de maíz en un 35%, equivalente a 7 millones de quintales, una pérdida de US$142 millones.

Pero sin duda, la caficultura ha sido el símbolo de incapacidad del gobierno del FMLN sobre política agrícola. El parque cafetalero está severamente golpeado por el descuido gubernamental ante la roya, que fue como llover sobre mojado ante los bajos precios internacionales del café.

Una efectiva política agropecuaria pretende evitar que no se concentre más la pobreza en el campo, porque el bienestar del país debe ir tomado de la mano con el bienestar de los productores de granos básicos, caficultores, cañeros, ganaderos, avicultores, pescadores, de los trabajadores del sector agropecuario.

Norman Quijano propone al país ejecutar una política agropecuaria y agroindustrial con visión de largo plazo para dinamizar inversiones y actividades productivas de este sector, y así abastecer el mercado interno, aumentar las exportaciones y aprovechar competitivamente nuevos mercados.

Cuando se ejecutan políticas a largo plazo, con reglas claras, el sector se dinamiza, especialmente cuando la política se basa en el encadenamiento productivo.

Un ejemplo lo aporta el sector azucarero que con visión de largo plazo construyeron e institucionalizaron su política con la Ley de la Producción, Industrialización y Comercialización de la Agroindustria Azucarera; de esta forma se reguló la asignación de ingresos de la venta de azúcar y melaza, otorgando el 54.50% de las ganancias a los productores de caña y el 45.50% a los ingenios. Se creó el Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera (CONSAA), que audita y transparenta los beneficios del proceso.

Esto permitió que el área sembrada de caña de azúcar durante los últimos diez años fuese creciente, pasando de 84,103 a 105,000 manzanas, entre los años agrícolas 2001/2002 y 2012/2013. La producción también fue creciente, de 4.9 a 7.2 millones de toneladas.

La zafra 2012/2013 superó los 16.8 millones de quintales de azúcar, 12% más que la zafra anterior, resultante de mejor eficiencia en la conversión de caña de azúcar a producto final, con un rendimiento industrial de 2.33 quintales por tonelada.

El gobierno miente al atribuirse este éxito de la agroindustria azucarera. Su única intervención con dificultad fue no estorbar.

Lo inteligente sería replicar este modelo de encadenamiento a otros sectores agrícolas.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com