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¿Qué implica "ser Charlie Hebdo"?

Con la velocidad a la que nos ha acostumbrado la interconectividad global perpetua de las redes sociales, muchos reaccionamos consternados ante el atentado terrorista en que una docena de empleados de la revista satírica francesa Charlie Hebdo fueron asesinados por un grupo de radicales religiosos esta semana. Para demostrar solidaridad, la etiqueta #JeSuisCharlieHebdo, o "yo soy Charlie Hebdo", comenzó a circular y en pocas horas, se había vuelto viral en las conversaciones cibernéticas alrededor del mundo.

Sin embargo, más allá de la solidaridad que puede generarse por la empatía básica que puede sentir cualquiera por las víctimas de un asesinato, además de manifestar que nos ponemos en sus zapatos, ¿qué significa "ser Charlie Hebdo"? En contra de lo que muchos piensan, ser Charlie Hebdo va más allá de una superficial defensa de la libertad de expresión: es reconocer que la importancia de esta radica en que protege al individuo de la intolerancia y de la "otredad" que podrían condenarlo al rechazo de quienes preferirían la homogeneización de las sociedades, ya sea bajo un mismo estándar religioso o político, otredad, que algunos, aún en nuestros tiempos, pagan con sangre.

Implica entender que el valor de la libertad de expresión es precisamente protegernos para poder decir cosas controversiales, irreverentes: poco mérito existe en tolerar cuando lo que se expresa son recetas de cocina o el clima. La necesidad de defenderla no surge de una obstinación ideológica de defender "un sistema", sino del reconocimiento de la humanidad en común que tenemos con "el otro", aunque sea diferente: irreverente, musulmán, ateo, cristiano u homosexual.

Y es ese reconocimiento de la humanidad compartida y de nuestra igual dignidad como seres humanos lo que al final está detrás de "ser Charlie Hebdo". Y es por eso que "ser Charlie Hebdo" debería significar también indignarse y dolerse, con igual grado de compasión, por otras tragedias que atentan contra el reconocimiento de la humanidad en el otro: la intolerancia política, la discriminación religiosa o de género, las guerras, la impunidad criminal y las injusticias del sistema penitenciario, por mencionar una lista corta.

Por lo anterior resonó de manera especial para mí la reflexión que hiciera un amigo en su página personal de Facebook en donde mostraba de la manera más acertada, a través de una foto, que en la misma portada de este periódico en la que se reportaban los asesinatos en París, se reportaba que los homicidios en El Salvador han subido para promediar los 15 asesinatos por día. Si de verdad "somos Charlie Hebdo", ya es hora de que empecemos a dolernos, con la misma intensidad con la que los franceses llenaron en protesta las calles de París, por las 15 víctimas que de manera impune cobra en promedio la delincuencia en nuestro país y ante las que la costumbre, la impotencia y la desesperanza. aparentemente nos han anestesiado. Que descansen en paz.

* Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg