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¿De qué estamos hablando?

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ace unos cuantos días, una noticia ocupó las primeras planas y titulares de muchos medios de comunicación en el mundo: "La Corte Suprema de Estados Unidos declara legal el matrimonio entre personas del mismo sexo". Ante tal información, ha habido reacciones de todo tipo: de celebración, de apoyo, de miedo, de queja, de indiferencia… Aunque mucho se ha dicho en torno al tema, en estas líneas quiero compartir con ustedes una pequeña reflexión personal.

En primer lugar, me pregunto si no estamos otorgando un exceso de autoridad a unas personas -–jueces de la Corte-- quienes, bien o mal intencionadas, representan a "otras personas"; cuando el tema en cuestión pertenece más bien al ámbito de lo moral, de la Ley Natural, que está por encima de los hombres. Recordemos que el ser humano es limitado y tiende al error; por ello, no puede dictar el rumbo correcto en temas morales basándose solamente en su apreciación de las cosas, en la moda, en el querer de un grupo de personas o por mayoría de votos. No podemos olvidar que hay una verdad objetiva que continúa vigente queramos o no. Y que aunque el hombre es libre y puede elegir lo que quiera -–vivir de cara a la verdad o darle la espalda-- sus actos siempre tendrán las consecuencias respectivas…

Otro detalle que me preocupa es que, en "pro de la libertad", en un país cuyo éxito se ha basado precisamente en la defensa de la libertad, se pretenda ahora obligar a las personas a dejar de lado sus principios y creencias para obedecer una ley inventada por el hombre. Así, vemos abogados, sacerdotes y pastores que están en riesgo de perder su licencia e incluso su libertad por negarse a celebrar estos "matrimonios". ¿A dónde queda el derecho de estas personas para actuar de acuerdo a sus principios? Y me preocupa aún más, porque habiendo sido los Estados Unidos el "sueño" y "modelo a seguir" para muchos países, existe el riesgo de ingenuamente seguir sus pasos… ¡cuando lo que vale la pena imitar es lo bueno!

Esta es una situación que aunque esté ocurriendo a varios kilómetros de nuestro país, tendrá fuertes y serias consecuencias en nuestra sociedad, como ya lo estamos viendo. Varias instituciones y organismos, sobre todo internacionales, y algunas personas particulares "se están pintando de arcoiris" en sus publicaciones en las redes sociales como muestra de apoyo a dicha ley. También, hace unos días, un almacén publicó un cartel explicando el matrimonio de acuerdo al Génesis, e inmediatamente el LTGBI salió al ataque promoviendo que nadie vaya a comprar a esos almacenes… ¿Y dónde queda el derecho de las personas que deseamos que se conozca y respete la verdad del matrimonio?

Como madre me preocupa toda la desinformación a la que están siendo expuestos nuestros hijos, no solo a través de los medios de comunicación sino incluso a través del sistema de educación. Se está generando confusión en torno al significado de todo: ¿Qué es amor? ¿Qué es respeto? ¿Qué es honestidad? ¿Qué es libertad?... Ante esta situación, no podemos olvidar que como padres de familia tenemos el deber y el derecho de educar a nuestros hijos, de ayudarles a ir conociendo la verdad de quienes son y el porqué de sus vidas, para que sean capaces de tomar las decisiones correctas que les permitan realizarse y formar familias felices.

*Colaboradora de El Diario de Hoy. @MonicaPacas