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¿Qué esperamos de los nuevos diputados?

El 1 de mayo quedó instalada la nueva Asamblea Legislativa, en cuyos diputados los salvadoreños hemos puesto grandes esperanzas, premiándoles con nuestros votos, porque no podemos tolerar otros 3 años con funcionarios que parecen haber llegado al Salón Azul para componerse. Merecemos diputados que entiendan su juramento de servir y trabajar, como lo hacemos millones de salvadoreños.

PUNTUALIDAD Y RESPONSABILIDAD. Que cumplan un horario diario, asistiendo puntualmente a las comisiones. Que se tomen la molestia de leer las leyes que están a punto de aprobar, y si carecen de la capacidad académica para entenderlas, tengan la humildad y valentía de pedir consejo, pero que no voten sin enterarse del contenido de la ley y su apego a la Constitución.

AUSTERIDAD. Que recuerden que el país está en una situación económica de extrema pobreza, como miles de salvadoreños, y urgen medidas extremas de austeridad. Gastar únicamente lo necesario, que beneficie al país, y no sus cuentas personales. No hay espacio para bonos, aumentos, sesionar en hoteles de playa, comidas gourmet. Que si trabajan durante la hora de almuerzo, lleven su lonchera o paguen de su propio bolsillo. Que los viajes al extranjero sean una excepción, no una costumbre para hacer turismo, con asesores, en primera clase y con viáticos abundantes. Que rindan informe de cuenta de gastos, devolviendo los viáticos que no están justificados y respaldados, como se acostumbra en la empresa privada en todas partes del mundo. Que un gasto innecesario no se justifica porque está incluido en el presupuesto de la Asamblea.

CUMPLIR LAS LEYES. Que den buen ejemplo de comportamiento cívico, ético y moral, respetando las leyes de la República, informando sobre sus asesores y sus gastos. Que obedezcan las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, ejemplo de valentía y respeto a la Constitución, aunque muchos de los actuales legisladores, se han puesto en ridículo, criticando esas decisiones porque van en contra de la conveniencia de su partido.

EL PRESUPUESTO. Que tomen en serio la aprobación del Presupuesto General de la Nación, que durante tantos años ha sido presentado de manera irresponsable por el Ministro de Hacienda, y que la tristemente célebre Asamblea anterior no ha tenido empacho en aprobar, aunque estuviera totalmente desfinanciado, al no tomar en cuenta las devoluciones de renta y otros tantos compromisos como los tan mal enfocados subsidios. Qué sospechosa resulta la presencia del ministro Cáceres y del señor Francis Hato, el hombre del pluriempleo, haciendo lobby y presionando, no sabemos con qué medios, para que se aprueben millonarios préstamos de última hora, alegando sin ninguna vergüenza, que varios millones no están contemplados en el presupuesto. Cualquier salvadoreño, por ignorante que sea, sabe que un presupuesto debe cuadrar siempre, porque los gastos no pueden exceder a las obligaciones. Y es una vergüenza que tanto el ministro como los diputados, exijan más aprobaciones de préstamos, para cubrir esos gastos.

MEDIDA URGENTE. Necesitamos legisladores valientes, que con la mano en la conciencia y ante la miseria del pueblo que contrasta con el despilfarro y el lujo legislativos, se atrevieran a presentar una moción para retirarse del PARLACEN, rebajar el número de diputados de 84 a 60, y los miembros de la junta directiva de los catorce actuales, a cinco que representarían a los partidos que han alcanzado el mayor número de votos.

Si algo de esto se logra, El Salvador habrá realizado un paso importante en democracia y prosperidad. Que Dios los ilumine y que la Patria y los ciudadanos que los eligieron, les demande, si no cumplen.

*Columnista de El Diario de Hoy.