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Qué buen mensaje, la transmisión de mando será la "más barata"

Escuché al canciller de la República decir escuetamente, hace dos días, que la próxima será la transmisión presidencial "más barata"; no dijo si de la historia de El Salvador, de los países del Continente o del mundo, a lo mejor no era necesario porque se trata de un buen mensaje, que la ciudadanía tomará muy, pero muy bien. El que asuma la presidencia el profesor Salvador Sánchez Cerén en un acto solemne, popular, masivo sí se quiere, no riñe con lo modesto y austero.

De por sí es una señal importante, sobre todo cuando en el gobierno actual así como en los anteriores hubo uso indiscriminado de los fondos del Estado para satisfacer banalidades propias de funcionarios de primera línea, que han creído que llegar a un puesto público significa hacerse con un "botín", al que no sólo se tiene acceso a las minucias propias del poder, vehículos, motoristas, gasolina, viajes, supermercados y guardaespaldas en algunos casos, sino hasta "meter" la mano en fondos públicos para fines privados, renovación majestuosa de las oficinas y aprovecharse de las "ventajas" de escoger una u otra empresa que brindará un millonario servicio al Estado.

Es más, se trata de un mensaje positivo de austeridad, no obstante que, hace una semana, los diputados de la Asamblea Legislativa aprobaron por mayoría 1.4 millones de dólares para gastos de la toma de posesión presidencial, fondos que serán quitados literalmente a las carteras de Salud, Educación, Seguridad y Defensa; esto sí es una ingratitud, y un mensaje negativo para la población, no sólo porque se trata de ministerios con grandes necesidades sino también porque se piensa, por lo menos así lo afirmaron y defendieron con vehemencia los diputados, de gastos propios de un acto de gran envergadura, en el que "no importa lo que se gaste".

Bueno, este tipo de mensajes no nos extraña de la Asamblea Legislativa que destina miles y miles de dólares para sus "comidas de trabajo", cuando lo normal es que uno coma en su casa; se gastan muchos miles de dólares para el alquiler de hoteles cuando se tiene un edificio con suficientes salones de trabajo; se gastan miles de dólares en viajes, viáticos, gasolina y telefonía, cuando en realidad, todo empleado normal y corriente paga de su bolsillo sus viajes, sus viáticos, su gasolina y su teléfono.

Tampoco nos extraña cuando esta Legislatura, como lo he dicho en otras ocasiones, no sólo esconde los gastos de los regalitos de Navidad que fueron comprados con los fondos de la Asamblea y, asimismo, esconde la lista de asesores, que devengan salarios provenientes del erario público, sino que incluso han acudido a la Corte Centroamericana para dirimir un caso de política interna.

Que sea la transmisión de la Presidencia más barata es una buena señal, que nos permite visualizar dónde estamos parados; está bien para países ricos o que viven épocas de las "vacas gordas", lo propio de economías prósperas, de gran bonanza, a las que no les hace "cosquillas" el gastar en actos públicos unos millones más o unos millones menos, pero para nuestra maltrecha economía salvadoreña el destinar fondos millonarios para cosas superfluas es, no solamente un golpe a la moral nacional sino que, además, significa dejar de comprar bienes vitales para los ciudadanos.

Permítanme reflexionar sobre un par de realidades; una, el país, los salvadoreños debemos de celebrar, el 1 de junio, la llegada de un nuevo presidente, no porque finaliza un período, caracterizado por graves deficiencias, sino porque es la expresión de la modesta mayoría de la población que votó por Sánchez Cerén; además, porque la democracia representativa y republicana se ha confirmado una vez más, incluso con la participación de casi todas las instancias del Estado, el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía, la Corte Suprema de Justicia, entre otras. También es importante celebrar las esperanzas y las nuevas señales que siempre surgen cuando inicia un nuevo gobierno, sobre todo cuando el país ha elevado sus niveles de endeudamiento, su economía no crece, la población no ha salido de la pobreza y los niveles de inseguridad son cada vez más altos.

También, y este es otro tema importante, que más allá de lo "barato de la transmisión" lo importante es la transparencia en los gastos; el que gasta fondos del Estado tiene que pensar en austeridad, eficiencia y transparencia. Y esto significa, entre otras cosas, que la toma de decisiones en el uso del dinero de los contribuyentes, los mismos fondos y servicios que se usan, tienen que estar a la vista del ciudadano que los paga.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com