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¡Sí, se puede ser optimista!

Hay varias formas. Una desinteresándose de todo lo negativo que sucede alrededor, cerrando los ojos o viendo las cosas malas que suceden, pero imaginando que son en otro país.

Otra forma es esforzándose para buscar lo bueno de los acontecimientos y ver qué podemos hacer en nuestro pequeño entorno, donde podemos influir, para crear ilusiones, esperanzas y trabajar por algo bueno, a pesar de todo lo que se lee y escucha de que la situación está mal y que el rumbo parece ser hacia el Estado fallido.

Un buen ejemplo de los esfuerzos posibles como empresarios es concentrarse en buscar soluciones para hacer la empresa más competitiva. Las crisis, expliqué cuando comenzaba la que tenemos desde hace varios años, son como las olas del mar, que por la propia inconsistencia y variabilidad de los humanos, los mercados, la política mundial, regional y nacional, una ola viene detrás de la otra y esperar a que no haya crisis, es como esperar que el océano esté quieto. Cuando la marea vacía por unas horas, uno puede bañarse en la playa tranquilamente, hasta cien metros mar adentro, pero al día siguiente la situación es diferente.

Siendo optimista y concentrándose en las oportunidades, se puede mejorar la empresa desde adentro, reorientando la forma de pensar y las formas de trabajar.

Trabajando conjuntamente estamos por certificar una empresa de doscientos empleados que en solo un año ha experimentado cambios muy importantes, partiendo de cómo se intercomunica el equipo gerencial, se mejora la calidad, incrementa la productividad y la rentabilidad, poco a poco se pasa del mantenimiento correctivo al preventivo, se desarrolla un programa de formación gerencial, de capacitación de todo su personal y la empresa se actualiza conceptual y tecnológicamente, para alcanzar los niveles de exigencia de empresas multinacionales y lograr ser calificada como proveedor, cumpliendo además, los requisitos del Sistema Internacional de Gestión de la Calidad ISO 9000.

Como ven: ¡Con optimismo, se puede! El optimismo asegura, que incluso las pequeñas y medianas inversiones sean rentables. El pesimismo desalienta toda posible inversión.

Leyendo sobre el último foro empresarial, lo diferente fue el charm, el glamour y la juventud de la periodista y los empresarios; los temas, los sabemos de memoria pues venimos oyéndolos desde hace años, de los expertos de aquí y los extranjeros: polarización política, inseguridad, falta de integración, déficit presupuestario, necesidad de pactos fiscales, educación y más cosas que cualquier ciudadano repetimos de memoria.

Concentrémonos cada uno en lo propio y trabajemos por mejorar nuestro entorno.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.