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Publicidad de Turismo: ¿licitaciones de la vergüenza?

El Ministro de Turismo tiene uno de los mayores retos, y esto es ser sincero y aceptar que no estamos en el tiempo para enfocar recursos en algo que no sea el combate de la violencia 

La medida del desarrollo de los países debe ser evaluada por la cantidad de personas que quieren emigrar al país. Los países más desarrollados o desarrollándose son a los que todos quieren emigrar. Por el contrario, los países que tienen una tasa de migración neta negativa, son típicamente los países en guerra, con extrema pobreza o en condiciones especiales. La tasa de migración neta es la diferencia entre el número de personas que entran y salen de un país durante el año, por cada 1,000 habitantes. Para nuestro pesar, de una lista de 222 países con datos, El Salvador se encuentra en la posición 208 con -8.44 de tasa de migración neta. Es decir, el éxodo de Salvadoreños no para. No queda más que felicitar al Ministro de Turismo por su excelente labor. Pero en realidad, fuera de sarcasmo, la estadística del éxodo se le debe agradecer a los políticos de turno desde los años 80 hasta la fecha. ¡Gracias PCN, PDC, ARENA, GANA y FMLN!

Para evitar que se confunda el propósito de mi mensaje, quiero aclarar que creo que tenemos un país increíblemente bello con un clima envidiable y con la mejor gente (excluyendo a los criminales, corruptos y corruptores). Sin embargo, soy realista que ni la belleza natural, y mucho menos una pequeña campaña de marca país, compensa la violencia que vivimos y nos ha puesto en los noticieros y periódicos internacionales como uno de los países mas violentos del planeta. Cualquier persona con conocimientos básicos de turismo, mercadeo o sentido común, sabe que cuando alguien decide gastar su dinero en vacaciones, lo último que buscaría es poner su vida en peligro. Es por eso, que por más que me duela decirlo, gastar dinero en una campaña de turismo en el exterior es un desperdicio de dinero, y a la luz de las noticias sobre las adjudicaciones de millonarios contratos, levanta todas las alarmas para los que luchamos contra la corrupción. No hace sentido desperdiciar millones en una marca país, cuando podemos invertir ese dinero en programas sociales, medicinas, educación y seguridad.

Cualquier servidor público que tiene a su cargo una cartera del Estado tiene que ser consecuente con las necesidades y prioridades de nuestro país. El Ministro de Turismo tiene uno de los mayores retos, y esto es ser sincero y aceptar que no estamos en el tiempo para enfocar recursos en algo que no sea el combate de la violencia y eso es la más clara señal que el turismo tiene que enfocarse en lo interno y desistir de querer convencer que nos visiten extranjeros. Si no sacamos a nuestro país de la violencia actual, solo podremos aspirar al turismo interno, de negocios, hermanos lejanos y en el mejor de los casos Centroamericano. No aceptarlo despiertan dudas del objetivo del gasto millonario de esa cartera de estado. Sin duda, cuando la agencia de publicidad a la que se le adjudican las jugosas licitaciones, su representante legal es el hermano del alcalde de San Salvador, se vuelve una adjudicación digna de explicar y transparentar.

Muchos habrán escuchado sobre los cheques de la vergüenza, escándalo que se desato después de la publicación del New York Times en 1988 sobre la corrupción y desvío de fondos durante la presidencia de Napoleón Duarte. Espero que el Presidente Salvador Sánchez Cerén tome control del gasto en publicidad innecesario y lo oriente hacia las carteras de estado que tanto lo necesitan. El Ministerio de Salud tiene que combatir el zika, Guillain-Barré y muchas otras amenazas para la población, además de abastecer de medicinas a todos los hospitales y al Instituto Salvadoreño del Seguro Social. El Ministerio de Defensa y especialmente la Policía Nacional Civil están viéndose comprometidos con las estadísticas de muertes en el principio del año y sin duda los recursos para el combate de la criminalidad serían bienvenidos. En fin, hay muchas prioridades antes de seguir despilfarrando en publicidad fuera de nuestro país. Pero también, el Señor Presidente tiene que hacer una revisión de la transparencia con que se usan los fondos y se hacen las adjudicaciones. Lo último que un presidente debe permitir es que su gestión sea manchada con casos que pudieran llegar a ser recordadas como las licitaciones de la vergüenza.
 


*Colaborador de El Diario de Hoy.
@luisportillosv