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La protesta de los jóvenes

Al menos 8 muertos y 137 heridos es el saldo de las protestas en Venezuela, según reveló ayer la fiscal general de ese país, Luisa Ortega. Trágico saldo le añadiría, porque para mí cada vida que se pierde se convierte en tragedia para el entorno familiar, de amistades y colegas de la víctima. Y lamentablemente, en lugar de percibirse un ambiente de distensión en esa nación suramericana, las señales que emanan parecerían estarse yendo por la ruta contraria. Preocupa la situación en ese país y por supuesto que hacemos votos por que prevalezca la vía pacífica, no violenta, porque ante la radicalización de posturas y de sostenerse la crisis, podría volverse de imprevisibles consecuencias. Ojalá haya espacio para la razón.

Hace algunos meses me impactó un dato que leí en uno de los dos periódicos españoles que leo a diario, ABC y El País, que me hizo comprender de un tajo el porqué del empobrecimiento de Venezuela, siendo tan rica en recursos naturales y habiendo vivido durante los últimos 15 años un boom sin precedentes con los altos precios del petróleo. Venezuela en estos 15 años, decía el artículo, ha reducido dramáticamente su producción diaria de barriles de petróleo. De lo que en la actualidad produce la mitad se va a Petrocaribe, donde está supuesta recibir en 90 días el 50% del envío y el otro 50%, a 25 años con interés del 1%; es de la otra mitad de la mermada producción, de la cual recibe los apetecidos dólares, contantes y sonantes.

Difícil para una familia, ya no digamos para un país --sobre todo si lo que impera es la "dolce vita"--, poder vivir con ingresos que se reducen quizá hasta quedar con una tercera parte, en aras de exportar la "revolución bolivariana". Y la falta de dólares, en un primer lugar, dio lugar a todo tipo de carestías, como las de los alimentos de la canasta básica, papel higiénico y un largo etcétera. Conforme se devoraba la falta de dólares las reservas internacionales, entre otras cosas se dejó de pagar los boletos de las líneas aéreas; no hubo con qué importar las partes de los vehículos para las plantas de la Toyota para Latinoamérica, y la planta de la General Motors. "No se pueden resolver los problemas mientras se gaste más de lo que se gana", advirtió Abraham Lincoln.

El creciente deterioro de la situación en Venezuela ante "un modelo" que no ha funcionado nunca ni funcionará por ser ineficiente y poco productivo, coartando además las libertades individuales del ser humano, es lo que ha hecho que desde hace un par de semanas, pero en especial desde este 12 de febrero, hayan salido los jóvenes a protestar a las calles. Es posible que por haber sido mi abuelo además de emprendedor, diputado en el siglo antepasado, haya en mi familia una vocación hacia el servicio público. De las conversaciones que de política hubo por siempre en mi familia me quedó grabado que cuando salen los estudiantes a protestar en las calles, sea el país que sea, estará este en verdadero problema.

Siendo el gobierno de Maduro un régimen autoritario que ayer expulsó de Venezuela a Patricia Janiot y a su equipo de CNN en español, intimidándola en el aeropuerto, y arremetió contra las grandes cadenas noticiosas internacionales por la cobertura de los dramáticos sucesos que ocurren en territorio venezolano, en esta hora tan crucial que se encuentra viviendo ese pueblo hermano, a abogar todos por una solución pacífica y justa para aquellos bajo el poder del régimen.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.