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Propósitos de año nuevo

El año nuevo y las navidades siempre me han hecho desear ser mejor, que pueda convertirme en una mejor persona. En lo personal siempre pido que me ayude a mejorar la comunicación con mi esposa y mi familia, que me permite cuidar mi cuerpo con un poco de ejercicio y que no me deje descuidar el crecimiento espiritual ayudándome a cultivar más la oración, la comunicación con el Padre.

Es triste a veces ver lo que logramos avanzar en nuestros propósitos personales. Bien dice el dicho popular que el hombre es el único animal que cae dos veces en el mismo hoyo. Y, sin embargo, debemos siempre luchar por ser mejores y ponernos metas altas. Las más altas que podamos, porque solo ante retos importantes las personas logramos crecer y mejorar lo suficiente.

Lo más triste es que para muchos compatriotas el año nuevo es apenas una noche más, sin importancia especial, sin tradición familiar. Muchos salvadoreños incluso no tendrán para celebrarlo apropiadamente. Puede haber argumentos con alguna validez que resten importancia a celebrar este tipo de eventos. Sin embargo, las personas necesitamos abrir y cerrar ciclos, y este evento nos permite repensar nuestra existencia y nuestros propósitos y planes.

Como país tenemos un gran reto. Después de haber constatado nuevamente cómo tenemos de abandonados a nuestros hermanos salvadoreños, creo que tenemos que hacer realidad el mandato constitucional que pone a la persona como el origen y el fin de la actividad del Estado. Hagamos que el año 2015 sea recordado como el año del cambio, como el año en el que el desarrollo de las personas volvió a ocupar el puesto que merece.

No tenemos futuro como país mientras mantengamos en la ignorancia y en la precariedad a una gran parte de nuestra población. En los últimos años ha habido un pequeño cambio en el porcentaje de pobreza extrema, pero ha aumentado su volatilidad. No es posible sacar a las personas de la pobreza extrema a base únicamente de subsidios y regalos. Necesitamos desarrollar a las personas y promover una economía incluyente que crezca. No saldremos adelante sin inversión privada que cree las oportunidades que todos necesitamos.

El año 2015 también debería ser recordado como el año en el que los discursos políticos ya no fueron los mismos. Nuestra gente está harta de discursos. Deben comenzar a recibir mensajes sobre la realidad de las cosas y sobre las acciones que se están tomando para mejorar. Ya basta de usar frases vacías como "para tu beneficio", "tu alcalde", "tu diputado" y tantas otras. Debemos cambiar el discurso y enfrentar los temas difíciles.

Por ejemplo el caso CEL ENEL. Es una ridiculez que sigamos hablando de haber protegido el patrimonio nacional. Lo que logramos fue tener que pagar $280 millones por haber utilizado el caso para beneficio político. Dañamos el prestigio del país al no respetar contratos internacionales y logramos que ENEL aceptara vender sus acciones tras haber iniciado operaciones de embargo en su contra. La resolución de este conflicto ha sido buena, porque es mejor un mal arreglo que un buen pleito.

Debemos dejar de usar politiquería barata con el fin último de dañar al contrincante. No es tan relevante si Nayib es musulmán o no como lo que piensa del tema de la secularización del Estado. Tampoco es importante dónde nació la abuelita de Nayib. Lo importante es conocer cómo Nayib conoció a Jesús, qué tan cristiano es y cuál es la importancia de las enseñanzas de Jesús en su vida. Lo demás es decoración.

Aprendamos a hablar de lo realmente importante. Hagamos el propósito de hacer la diferencia en la vida de las personas poniendo al Estado al servicio de ellas, de su desarrollo, de su salud, de su prosperidad, de su libertad. Solo las personas con educación sacarán al país adelante y solo las personas con educación elegirán a sus verdaderos líderes y expondrán a los charlatanes.

*Colaborador de El Diario de Hoy.