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El profesor que no me quiere

Como estudiantes más de alguna vez le echamos la culpa al profesor porque sacamos malas calificaciones. La lógica no es que hayamos reprobado el examen, sino que el profesor nos reprobó. Usualmente, el resultado final es directamente proporcional al esfuerzo que puso el alumno.

Siempre queremos proyectarnos a los demás de la manera más competitiva posible, por lo que lo primero que hacemos es echarle la culpa a otros de nuestros errores. Pero eso sí, cuando un alumno llega con buenas calificaciones a casa, entonces allí es completa y exclusiva responsabilidad de él. Bien dice el dicho: la victoria tiene muchos padres pero la derrota es huérfana.

El gobierno saliente, el entrante y su partido, han mantenido una actitud similar a las del alumno que reprobó un examen. Ese examen es saber gobernar y las calificaciones los resultados de su gobierno. Prueba de esta actitud es que se quejan de que ellos han hecho un excelente gobierno; el problema es la oposición y las críticas no las reconocen. ¿Por qué entonces invirtieron la cantidad de dinero que enfocaron en la campaña presidencial? Misma que ganaron con tráfico de influencias y pocos miles de votos de diferencia (no es un comentario objetivo).

Ahora bien, el partido de oposición hay que ubicarlo más como el hermano que le pone el dedo a su hermano con los papás después de reprobar el examen para que lo castiguen, pues ambos compiten por el reconocimiento de sus padres. A nadie le cae del todo bien un ponededo, pero sin lugar a duda le afecta al otro.

¿Dónde se ubica la sociedad civil? La semana pasada a hora pico de la mañana, habían cerrado por completo la Carretera Panamericana enfrente de la Basílica de Guadalupe, en dirección a Santa Tecla. Esto era para un evento inaugural, que por cierto Funes ya había llevado a cabo. Habían colocado sillas, palmeras con macetas improvisadas, toldos, escenarios y todo lo que haría alguien que quiere lucirse (sin importar que paralizaran el tráfico).

Les puedo asegurar que llegaron todos los altos funcionarios del gobierno y políticos del partido oficial. Inauguraron una carretera que la verdad es que quedó muy bien, pues costó varios millones de dólares y que tantos problemas causó en cuestiones de tiempo para los que transitamos por la zona. Conectando al ejemplo anterior, esto es como cuando un alumno le dice a su papá: fíjate que no pasé la materia, pero creo que le gusto a varias niñas en la clase por mi peinado.

Me pregunto: ¿dónde están los funcionarios cuando organismos internacionales presentan cómo hemos retrocedido de manera acelerada en prácticamente todos los índices económicos, competitivos, capacidad y atracción para hacer negocios? ¿Dónde están cuando no hay cómo pagar ni los salarios de los empleados del gobierno, así como sus proveedores o cuando aprueban una y otra vez qué hacer con los ahorros de nuestras pensiones? Esos días están en los medios diciendo que simplemente le caen mal al profesor.

La sociedad civil, en todo este escenario, es la equivalente a un grupo de trabajo en clase que es representada por un líder. La calificación final del grupo va a depender de tres cosas: primero, el esfuerzo que puso todo el equipo de trabajo para la elaboración del mismo (todo el país); segundo, el conocimiento, empeño y capacidad del alumno que los represente al momento de presentar (gobierno), y tercero, qué tan competitivo sea en comparación al resto de los alumnos en la clase (nuestra ubicación competitiva en el mundo).

*Lic. en Economía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR