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Profesión u oficio: Asesor

La presidenta de la Asamblea ordenó publicar los nombres de los asesores de los diputados, el secreto mejor guardado por Sigfrido Reyes, en total desobediencia a la LAIP y al derecho de los contribuyentes a la información.

¡Grandes sorpresas al destaparse esa Caja de Pandora! Las primeras publicaciones detallaron un centenar de nombres, pero se espera que la lista aumente hasta más de 200. Con raras y contadas excepciones, la mayoría está integrada por gente totalmente desconocida en el ámbito profesional. ¿Quiénes estarían en la lista de Sigfrido, que luchó tanto para mantenerla oculta?

Muchos de estos desconocidos personajes no brillan por su trayectoria profesional, sino parece que fueron elegidos en concepto de consolación por su frustrado sueño de ser diputados, ya que el electorado, al examinar su rostro y recordar su trayectoria, los rechazó. Otros, que no se atrevieron a postularse, son antiguas reliquias de los partidos cuya fidelidad se debe premiar con un hueso. 

Pero tan indignante es el nivel de sus salarios que suman más de $5 millones anuales, como las absurdas excusas y justificaciones de los partidos, que por su carácter cantinflesco, demuestran que muchos diputados propietarios tampoco destacan por su capacidad e inteligencia. 

Explicaron que hay asesores personales de cada diputado; otros son institucionales; otros de la bancada; otros de la fracción. El colmo es el PDC con un diputado, pero con 10 asesores, muchos de los cuales dicen aconsejar al partido. ¿Por qué entonces no los paga el partido, y no los salvadoreños que nunca votamos por esa bandera, y que en una elección debió desaparecer? Hay un conocido asesor, de quien nadie se hace cargo, ni su partido ni la junta directiva ni la presidencia, otrora famoso por los medicamentos que consumía.

Pero conocer nombres y sueldos no es suficiente para justificar tan abultado número de asesores. Debemos exigir a los partidos políticos la publicación de sus fotografías y el curriculum vitae de cada uno para conocer su formación académica, su trayectoria profesional y la especialidad que les haga idóneos para aconsejar a los encargados de legislar, de aprobar leyes, de comprenderlas e interpretarlas. Porque si los asesores no superan en conocimiento a los diputados, unos y otros son responsables de la percepción totalmente negativa que se tiene de la Asamblea, ya que muchas de sus actuaciones demuestran que están allí para componerse y disfrutar de privilegios que jamás tendrían en la vida civil.

La sociedad condena su desmedido despilfarro exigiéndoles que suspendan sus viajes al exterior, que no aportan nada al quehacer nacional. Entre las próximas excursiones, ya aprobadas, está una con destino a Las Vegas, que difícilmente puede justificarse como de trabajo legislativo. ¿Cómo pueden hacer turismo, cuando los hospitales y las escuelas carecen de lo más indispensable? 

 La escandalosa manera cómo aprobaron el préstamo de $900 millones, llevándolo dos veces a votación, y sustituyendo a la diputada Salgado por el suplente de Gallegos, demuestra que están dispuestos a infringir todas las leyes y pasar sobre la Constitución. Sus bochornosos comentarios atacando la sentencia de la Sala de lo Constitucional, que puso al descubierto tan burdo chanchullo demuestran su total falta de ética y del respeto que exige el cargo.

Señores dirigentes de los partidos políticos: el pueblo les exige transparencia y condena la corrupción, por lo que ustedes tienen la obligación moral de publicar las hojas de vida de estos asesores, para que se justifiquen sus sueldos y otras prebendas. Ya es tiempo de detener tantos abusos y que la Asamblea recupere la credibilidad y dignidad perdidas.

 

*Columnista de El Diario de Hoy.