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El problema de la seguridad

Hace una semana publiqué un artículo llamado "La sociedad civil y los problemas del país", en el que decía que la ciudadanía no puede seguir contando con que el gobierno o los partidos políticos van a plantear soluciones reales a los problemas del país. En este artículo dije que:

"Para mejorar la situación política, necesitamos elevar el nivel de las contiendas políticas, moviéndolo del primitivismo actual, basado en ataques personales, a debates útiles sobre las soluciones a los problemas del país. El énfasis debería estar en los problemas que atañen a la salud, la educación, el transporte y la seguridad de la población. Así como la sociedad civil ha producido muchas cosas buenas en lo legal y lo económico, es esencial ahora tener institutos de investigación que produzcan estudios técnicos para resolver estos problemas y los difundan para promover debates. Es una vergüenza para el país, por ejemplo, que no haya un buen diagnóstico del problema de seguridad, o un plan claro de cómo mejorar realistamente los servicios de salud y educación".

El mismo viernes, FUSADES dirigió mi atención a un estudio que elaboró Elisabeth Hayek-Weinman para dicha institución, titulado: "Informe de sistematización de políticas públicas, programas y proyectos en materia de prevención de violencia y seguridad pública, 2003-2013". Este informe "busca recopilar y documentar las iniciativas impulsadas por el Estado salvadoreño para hacer frente a los retos relacionados a la inseguridad ciudadana".

Muy al principio, este estudio dice lo mismo que dije yo:

"La mayoría de los estudios que buscan entender los orígenes y comportamiento de las diferentes formas de violencia se focalizan en el análisis de las violencia juvenil como fenómeno social. El enfoque metodológico es el de la psicología social, bajo el cual se prioriza el análisis de los factores de riesgo asociados a las violencia. No fueron identificados estudios que recaben evidencia y análisis de la evolución del fenómeno y sus posibles vinculaciones con formas organizadas de violencia criminal".

Es decir, no hay un diagnóstico serio de los orígenes y la evolución del fenómeno de la violencia en El Salvador. Sería difícil que lo hubiera por algo que también menciona la Dra. Hayek-Weinmann:

"No obstante los esfuerzos de asistencia técnica apoyados por la cooperación internacional, la ausencia de un sistema de estadísticas estandarizadas y confiables sigue siendo un desafío pendiente".

Tampoco hay una manera de monitorear los efectos de los programas que se realizan para prevenir la violencia, algo que es esencial para poder hacer un trabajo consistente. Dice la Dra. Hayek:

"Más allá de las apreciaciones recogidas sobre los resultados inmediatos de los programas, la ausencia de un sistema de monitoreo y evaluación, así como la forma en la que se estructuran los presupuestos, no permite medir el impacto y la sostenibilidad de los productos y efectos que pueden ser atribuidos a los programas".

Luego la Dra. Hayek añade que "es necesario tener una política que defina objetivos, prioridades y metas claras, que incluya los recursos, plazos temporales, asignación de responsabilidades y definición de mecanismos institucionales de monitoreo, evaluación y rendición de cuentas".

Como conclusión, la Dra. Hayek dice que la experiencia documentada a través de la sistematización apunta a seis desafíos claves que es necesario enfrentar para construir una estrategia nacional. Esos desafíos son: conceptualizar el problema y desarrollar criterios de intervención en distintos ambientes; establecer un sistema de gestión por resultados; determinar la cobertura y conseguir el financiamiento; articular una política de seguridad pública; simplificar la coordinación territorial, y establecer un sistema para monitorear y evaluar los resultados, difundir estos y rendir cuentas.

El trabajo de FUSADES es muy útil porque detalla todo lo que falta. Pero lo que falta es todo. El problema que la Dra. Hayek ha identificado con mucha más información que yo es grave, porque sin diagnóstico, el país se encuentra dando palos de ciego frente a la terrible crisis de inseguridad que confronta. Y eso es una vergüenza.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.