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El principio del fin

El anuncio dado la semana pasada por Barack Obama y Raúl Castro, de que Estados Unidos y Cuba abrirán relaciones diplomáticas tras cincuenta y tres años de ruptura, equivale decir el principio del fin. El principio porque cabe esperar que vendrá un duro debate con el tema de las libertades fundamentales de los cubanos y la democratización de la isla, si la aspiración es que se les levante el embargo, porque la oposición a ello continuará, y el tema es que los cubanos no salen adelante si Estados Unidos no "normaliza" su relación con ellos.

Principio del fin porque es Cuba quien se abre al capitalismo y no al revés, Estados Unidos volviéndose socialista; esto no tendrá marcha atrás desde el momento que las compañías estadounidenses empiecen a invertir, como han venido haciendo algunas europeas, de forma masiva en la isla caribeña. La influyente Cámara de Comercio de los Estados Unidos, con el apoyo de miembros del Capitolio "pro business", no quieren dejar en desventaja a inversionistas estadounidenses para la realización de negocios en Cuba, toda vez que se avance en el fundamental tema de la libertad y la democracia en la isla.

Principio del fin porque luego de cinco décadas de hostilidad entre estos países, a noventa millas de distancia uno del otro, sólo un proceso podrá ir permitiendo avances en la normalización de las relaciones. A manera de ejemplo, el hecho histórico que registra el desplome del bloque socialista de naciones fue la caída del "Muro de Berlín", en noviembre de 1989. Algo que pocos recordarán tan sólo veinticinco años después: que tardó hasta el verano de 1991 (casi dos años) para que de manera formal se desintegrara el "Pacto de Varsovia" (alianza militar del desaparecido bloque comunista soviético).

La negociación estadounidense-cubana, auspiciada por el Papa Francisco con apoyo canadiense, proveyendo entre otros la logística para que el proceso fuera confidencial, duró 18 meses. Justo cuando tenían claro las partes que Hugo Chávez había perdido su batalla contra el cáncer. Cuba, subsidiada durante décadas por la Unión Soviética en el contexto de la "Guerra Fría" hasta la caída del "Muro", pasó a ser subsidiada por Venezuela cuando los precios del petróleo se encontraban muy altos y los petrodólares fluían en la región, financiando influencia política para el Socialismo del Siglo XXI impulsado por Venezuela.

¿Y si así como cayeron los precios del petróleo vuelven a subir?, se preguntarán algunos. Lo que los expertos predicen es que dejará de haber precios prohibitivos de petróleo porque hay competencia y la revista británica The Economist sostiene que el petróleo extraído de lugares rocosos (shale oil) es más barato de extraer que el que se encuentra en yacimientos tradicionales y hay varias regiones del mundo de donde se puede extraer, por lo que dependiendo del precio se extrae un tanto más o un tanto menos.

Ante los cambios en la industria, los muy ricos países productores de petróleo como Arabia Saudí han puesto su énfasis en la industria energética a una generación plazo. Tienen abundante plata en efectivo para hacerlo; el problema lo tienen quienes, como Venezuela, derrocharon lo que les llegó en la bonanza. Venía ya esta nación dando tumbos por haber incumplido el axioma de Abraham Lincoln de que no se puede salir adelante si se gasta más de lo que se gana pero la dramática caída de los precios del petróleo, según Fitch, lo puede llevar al "default".

Cuba está quebrada porque el "modelo" elegido tras la revolución no funciona, así de simple. Estados Unidos, por su parte, es la sociedad más rica del planeta y al igual que los países más prósperos, tiene el modelo que sí funciona. Ojalá que al final del proceso podamos ver libertad y prosperidad, en ese orden, para un pueblo que ya ha sufrido bastante. Que el espíritu de la Navidad ablande corazones y que pronto podamos presenciar un mañana mejor para Cuba y Latino América.

¡Feliz Navidad!

* Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.