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Primeros 100 días

En medio de la oscuridad, siempre hay una luz de esperanza al escuchar a diputados de todos los tiempos y de varios partidos lucirse con participaciones ejemplares

Nada de lo que me dijeron me preparó para la prueba de fuego como diputado de la Asamblea Legislativa. Comenzamos con la negativa del FMLN a tomar posesión como nos correspondía el 1º de mayo y tuvimos que esperar que el TSE realizara el recuento de votos del departamento de San Salvador. Cumplimos 100 días de trabajo a finales de esta semana, pues tomamos posesión el 14 de mayo.

Lo primero que me impresionó fue la dinámica de las sesiones plenarias en el Salón Azul. Violando constantemente la Constitución, se pide dispensa de trámite y, mientras se lee la pieza y el decreto, muchos legisladores charlan como que estuviéramos en un mercado, deambulan de un lado para otro, llaman por teléfono, se ríen libremente… La dispensa se justifica en una situación de emergencia, dice la Carta Magna. Uno de estos primeros casos fue la solicitud del Presidente para salir del país. 

Por supuesto, voté en contra de la dispensa y en contra del permiso. La Constitución manda que la Asamblea se convierta en contralor de sus viajes y de los beneficios para el país. ¡Un año de permiso sin conocer destinos y justificaciones! Es inconstitucional. Por supuesto que dudo mucho que, en este reciente viaje del Presidente, hubiéramos apoyado que saliera del país hacia Cuba en medio de la crisis del transporte público a causa de una mala gestión en el tema de seguridad.

Lo segundo fue la preferencia por no votar cuando lo que quieres es votar en contra. Nos hacemos los ausentes, cuando deberíamos votar en contra si creemos que algo no conviene al país. Es una forma sutil de tratar de no quedar mal con nadie, aunque es un intento vano. A mi juicio, esta forma de actuar manda un mensaje equivocado. Debemos aprender a votar en contra y a defender con argumentos de calidad las posiciones políticas.

Lo tercero fue caer en la cuenta cómo la transmisión en vivo por televisión ha transformado discusiones de las plenarias en discursos baratos de plaza pública. Hablamos una vez de la propuesta de organizaciones de la sociedad civil por una nueva ley de probidad. El Frente en lugar de apoyar y unirse a la lucha contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, se dedicó a criticar a ARENA por actos de corrupción. En otra ocasión propusimos incrementar la inversión en educación al 6% sobre el PIB y dijeron, a pesar que es parte de sus propuestas también, que estábamos mintiendo, que no era cierto que apoyáramos eso. No hay respeto por la realidad, ni por la verdad.

Pero, a pesar de estos males, hay muchos diputados convencidos que debemos continuar la lucha por mejorar el nivel de la gestión legislativa y de los debates parlamentarios. En medio de la oscuridad, siempre hay una luz de esperanza al escuchar a diputados de todos los tiempos y de varios partidos lucirse con participaciones ejemplares. Por supuesto que además debemos medir la eficacia de la gestión legislativa. 100 días es relativamente poco tiempo. Sin embargo, en el trabajo cotidiano comienza a verse la diferencia. 

Haré uso de ejemplos donde participo. En la Comisión Financiera en menos de 100 días acordamos dictamen favorable para la ley de inclusión financiera, que estaba allí desde el 13 de septiembre de 2013. Una ley necesaria para dar marco legal de operación al dinero electrónico como TIGO Money y Mobile Money, y para favorecer los esfuerzos del sistema financiero tradicional de incluir a sectores poblacionales excluidos. Y en la Comisión de Cultura y Educación en estos 100 días hemos avanzado más del 100% de la Ley de Cultura que toda la legislación anterior, que la recibió el 23 de noviembre de 2012 y tuvo casi 900 días para estudiarla.

¡El camino apenas inicia y ciertamente se comienzan a ver mejores augurios para nuestra patria, a pesar de lo negro del presente!

*Diputado de la Asamblea Legislativa.