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Previniendo el odio

No cabe duda que uno de los peores males que existen en este mundo es el odio al prójimo, algo el cual todos somos capaces de tener, lastimosamente.

El odio tiene metido a nuestro país en un círculo vicioso del cual no logramos salir y temo continuemos dándole largas. Esto es principalmente palpable en la clase política de nuestro país, así como todos los círculos que la rodean.

Sea una estrategia electoral o no (claramente lo es), podemos ver el odio que tiene el presidente Funes a sus adversarios políticos. Él sabe que necesita que gane el FMLN para poderse salir con las suyas de cosas raras que hemos visto en su gobierno y el anterior, y para eso necesita propagar su propio odio en los demás salvadoreños.

En mi opinión el presidente Funes, quien se vendió como una nueva esperanza, la única esperanza que vino a levantar es aquella de dividir a nuestro país de manera más profunda. El daño que ha hecho a nuestra sociedad estos últimos meses puede tener consecuencias nefastas.

Pero mi punto es qué mal haría la derecha si deja contagiarse por el odio que está sembrando en nuestra sociedad el presidente Funes y el FMLN. Claro, una cosa es defenderse de acusaciones falsas o tergiversadas, pero otra cosa va a ser odiarlo. Si la derecha de este país llega a "odiar" al actual gobierno o sus funcionarios, Funes habría ganado y todo el país perdido debido a que nos dividiremos de manera más profunda.

Lo mismo aplica para todas aquellas personas que han sido víctima de difamaciones por cobardes cibernéticos (algunos asalariados y otros sólo porque se divierten). Aquella persona que busque la venganza estaría perdiendo en la batalla de ser más grande, mejor persona que esa bajeza.

Pase lo que pase en las próximas elecciones, todas aquellas personas que tengan en sus manos demandar a cualquier persona que lo haya difamado que se presente en los tribunales y ponga su demanda (incluso si hay que esperarse unos meses). No se puede permitir que en un país con Estado de Derecho prevalezca la mentira sobre la honestidad, la corrupción sobre la transparencia, la infidelidad sobre la fidelidad.

Sin embargo una cosa es defender el honor de uno y sentar precedentes que en nuestro país el honor de los demás se respeta, y otra cosa es buscar la venganza porque odio al que me difamó. Claro, al final cada uno tiene sus maneras de reaccionar a la mentira, más cuando se trata sobre el honor de uno. Sin embargo, en las manos de nosotros estará al giro que le quieren dar a la política salvadoreña.

Si nuestro país sigue teniendo el odio como su manera de resolver sus asuntos internos, entonces seremos el mismo país empobrecido para siempre. Propongo juzgar al que sea culpable en los tribunales, sin embargo no hacerlo por odio sino por el Estado de Derecho que nuestro país necesita.

Después de casi tres décadas de estar encarcelado injustamente Nelson Mandela, se dio cuenta que buscar la venganza y el odio por razones personales al final iba a destruir a su país de manera más profunda y prefirió el camino de la unión y la justicia. La clase política de nuestro país debe dejar sus intereses personales de lado, buscar la justicia y unirse por el bien de nuestra sociedad.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR