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El presidente que llegaba tarde

La llegada tarde de Mauricio Funes (MF) al Vaticano, la mañana del 23 de mayo, nos llena de vergüenza. Que le haya echado la culpa a la línea aérea no nos convence. Aunque esta haya sido la razón, un presidente no planifica su aterrizaje en Fiumicino con tan sólo un par de horas antes de una audiencia papal.

Los chambres dicen que MF llegó tarde porque le pegó fuerte el famoso jet lag. Que a última hora decidió cambiarse la guayabera por el saco y la corbata; que se le olvidó que a Roma no viajó con sus matones, ni con sus Tahoe blindadas; que se tardó más de la cuenta en la ducha cantando, tal si fuera Chente Fernández, su propia versión de El Rey: "…también me dijo un arriero, que no hay que llegar a tiempo, pero hay que saber llegar. Con muchísimo dinero, yo hago siempre lo que quiero y, les guste o no les guste, mi palabra es la leeeyyy…"

No importa la razón. MF no tenía por qué llegar 15 minutos tarde al Vaticano. Menos mal el papa es latino pues su antecesor alemán, seguro no lo hubiera esperado. Menos mal MF es moreno pues, de ser chalateco, hubiera salido, en la foto oficial, con cachetes colorados de la pena. Una foto que, cada vez que la vea se recordará de semejante malcriadeza.

El muy educado papa Francisco, escuchó a MF los 12 minutos que restaban de su tiempo reservado para El Salvador, no sin antes hacerle ver su error. ¡Ojalá le cale! Me imagino que si algún cardenal, de su tierra natal, le preguntó a su jefe: "Che, que tal tu audiencia con el presidente de El Salvador?, el papa sólo respondió: "Llegó tarde".

Dudo mucho que en tan poco tiempo, MF haya abogado, con éxito, para lograr ser recordado como el presidente que canonizó a San Romero, o para ser reconocido como el arquitecto de la paz entre pandillas, salvador de muchas vidas.

Preguntan los jóvenes siempre conectados: "¿Por qué no mejor habló con el papa por Skype?" Reclama la mayoría de salvadoreños: "¿Adiviná quién pagó los siete asientos en primera clase, las siete habitaciones en hoteles de 500 euros la noche, los abundantes antipastos, viandas, pastas, tiramisú, chianti, ferragamo y limoncello?

Mientras tanto, a este lado del charco, muy mal gracias: El Fomilenio en el limbo, enfermos en el suelo, el puerto oxidándose, el aeropuerto despedazándose, el FONAT castigando al comercio y al turismo, muchas escuelas con goteras, las maras fortaleciéndose… Mejor no sigo que me agarra la depre.

MF no sólo ha dejado chiflando en la loma a Su Santidad. Pregúntenle a la embajadora Aponte lo fresco que estaba, bajo el sol de mediodía, las dos horas que tardó en llegar el presidente a inaugurar un puente, regalo del tío Sam. O a los 30 mil salvadoreños que presenciaron el acto del 15 de septiembre en el Flor Blanca. O a varios embajadores que han tenido que detenerse la jeta para entregar sus credenciales. Para MF el tiempo no es oro.

Lástima que el tour político VIP al Vaticano salió por la culata. Por ahí mismo les va a salir la actual campaña de dizque logros durante cuatro años de gobierno del cambio. ¿Qué no era que hay quinientos mil más pobres que en el 2008? Ahora salen con que hay 300 mil menos. ¿En qué quedamos?

Mejor hagan su mejor esfuerzo para frenar el despilfarro de viáticos y lujos, y para evitar que se siga hundiendo nuestro buey en la barranca. Además sería bueno que fumaran la pipa de la paz con los empresarios para que se les asiente la bilis y saquen de la gaveta proyectos generadores de empleo. ¡Se vale soñar!

También sería bueno que MF haga un esfuerzo por llegar a tiempo a sus compromisos. Sólo por respeto, pues a estas alturas del partido, ya no puede hacer mucho para evitar ser recordado como el presidente de mecha corta, el de la guayabera, el que no logró dar pie con bola, el cherada de Tony Saca, el que llegaba tarde.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com