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Presentes, ausentes

Vi que entró en un restaurante una familia de buena apariencia, padre, madre y dos muchachos, chico y chica adolescentes. El camarero se acercó con el menú. Decidieron rápido lo que deseaban y después de unos minutos cada uno sacó su Iphone y empezó a enviar y recibir mensajes sin verse ni cruzarse ni una palabra. Mira, le dije a mi acompañante, una excelente comida familiar, todos juntos pero conversando con otros . Una lástima, pues hoy que están juntos debiera realizarse el proceso de interrelación y comunicación familiar.

¡Y luego se quejan los hijos y los padres de falta de comunicación!. Sin embargo, no hay tal falta de comunicación, sino un exceso que la tecnología facilita. O mejor dicho, nosotros abusamos de la tecnología utilizándola mal. Por ejemplo en esa familia, que se comunican mejor con los que están lejos, que con los que tiene enfrente. Y de eso no son culpables, ni los fabricantes de los aparatos, ni las compañías telefónicas.

Si es empresario mejor ni calcule el tiempo que su gente en las oficinas atiende correos personales y mensajes porque se enojará, pues como nadie puede hacer dos cosas al mismo tiempo, mientras está en eso, no desempeña bien sus funciones.

Pero en esta ocasión, no es a la pérdida de productividad y los riesgos de accidentarse o equivocarse lo que me mueve, será en un próximo artículo.

El punto hoy, es reflexionar sobre el deterioro de la comunicación cuando las personas están juntas, porque estando "presentes" y uno frente a otro, en realidad están "ausentes".

En términos de "Urbanidad gerencial", es un asunto que lo calificamos de mala práctica, pues no se puede estar con dos cosas al mismo tiempo. En términos de "Educación familiar", debiera también calificarse de mala práctica, no aprovechar los momentos de sana convivencia, cuando la familia desayuna o almuerza juntos, para unirse y sentirse más cerca.

¿Qué se puede hacer? Fácil: "Cada cosa en su momento y en su lugar". Debe haber tiempo para la familia y disfrutarlo en familia y tiempo para los que están lejos y comunicarse con los mensajes. Si se ponen de acuerdo, no debiera ser problema.

Por cierto, una regla que puede aplicarse también en otros entornos. Si es padre, atienda a sus hijos y si es hijo atienda a su padre y en lugar de enviarle un correo o un mensaje, vaya, abrácelo y hable con él.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net