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¡Yo prefiero la libertad!

Hemos llegado a la recta final de esta campaña política y ha llegado el momento de hacer una profunda reflexión sobre el país que anhelamos. Para las personas de edad es una preocupación pues está en juego el futuro de sus hijos, pero son los jóvenes los que más deben reflexionar, porque las próximas elecciones definirán el rumbo inmediato y de mediano plazo de nuestro país.

La mayoría anhelamos un país en el cual nuestros hijos crezcan en libertad y con profundas convicciones democráticas. Un país en el cual los pesos y contrapesos de la democracia funcionen para garantizar estabilidad y el buen funcionamiento de las instituciones públicas. Un Estado de Derecho que garantice las libertades individuales y un pleno respeto al ordenamiento constitucional.

La propaganda del FMLN esconde a su candidato, quien escasamente puede articular dos oraciones coherentes. Además, ha sido una publicidad extremadamente engañosa. Es difícil pensar que un gobierno encabezado por dos ex comandantes guerrilleros, goce de simpatía para los Estados Unidos, que es nuestro principal socio comercial y el hogar de miles salvadoreños que envían remesas a nuestro país.

Igualmente es difícil imaginar que un gobierno encabezado por la actual formula del FMLN, genere confianza en el empresariado salvadoreño, que es el que genera riqueza y trabajo en nuestro país. El actual gobierno nos ha dado una muestra del odio y resentimiento contra los empresarios y la falta de reglas claras ha hecho difícil gestionar inversión extranjera.

La propaganda de los "buenos cambios" de Funes, no menciona las promesas de campaña incumplidas por parte del actual mandatario. Prometió 25,000 viviendas para el final del mandato y sólo se han construido 5,000. Prometió 250.000 empleos con la famosa fábrica de empleos y sólo se han logrado 110,000, es decir menos de la mitad ofrecida.

Asimismo, prometió garantizar seguridad a los salvadoreños y los homicidios aumentaron de 9 a 14 diarios. Su única estrategia fue una tregua entre los pandilleros auspiciada por el gobierno con negociaciones oscuras. Prometió un crecimiento económico al final del quinquenio del 4.0 % y según cifras del Banco Central terminaran con el 1.9% de crecimiento económico. La incapacidad del primer gobierno del FMLN es evidente.

Para nadie es un secreto que el modelo que impulsa Maduro en Venezuela es venerado hoy por el actual candidato del FMLN. El Socialismo del Siglo XXI propugna el control de todas las instituciones del estado a través de los medios que la democracia permite. Es decir, llegar al poder vía elecciones pero mantenerse en el mismo en forma autoritaria a través del control de los diferentes órganos del Estado.

La gente olvida que hace sólo tres años y medio el ahora candidato Sánchez Cerén, hablaba de reformar las cláusulas pétreas de la Constitución, es decir aquellas que por mandato constituyente no deben reformarse. Eso se refiere a la forma y sistema de gobierno y a la alternabilidad en ejercicio de la presidencia. Son precisamente las que en algún momento y con inventos de un referéndum intentarán cambiar para socavar nuestra institucionalidad democrática.

El próximo mes no estaremos eligiendo entre dos candidatos, sino entre dos proyectos políticos, dos visiones diferentes sobre lo que es conveniente para nuestro país. Vamos a elegir entre la confianza para el sector productivo que genera empleos o la desconfianza que ahuyenta la inversión y genera pobreza, entre el combate a las pandillas o la tregua con las mismas. Elegiremos entre la libertad o el Socialismo del Siglo XXI. ¡Yo prefiero la libertad!

*Colaborador de El Diario de Hoy.