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¿Es posible creer al FMLN?

Ados semanas de las elecciones y con las encuestas a su favor, vale preguntarse si es posible creer a Salvador y Oscar, que además de haber cambiado su aspecto físico, trajes, voz, promesas y hasta planes de gobierno, sus postulados recientes contradicen totalmente sus afirmaciones anteriores y la de otros prominentes miembros de su cúpula. ¿Mienten para lograr votos? ¿Alguna vez han dicho la verdad?

Sánchez Cerén dejó siempre claras sus intenciones de cambiar la Constitución, tildando las cláusulas pétreas de "aberraciones jurídicas". Hoy, junto con Óscar, jura que jamás cambiará la Carta Magna, en enorme desplegado publicado recientemente. En una entrevista de TV, ante una insistente pregunta de Will Salgado, Gerson Martínez aseguró que cambiarán la Constitución, según lo establece su Plan de Gobierno. Y Sigfrido Reyes defendió la urgencia de cambiar los artículos referentes a la reelección, con la posibilidad del referéndum para consultar al pueblo las decisiones más importantes a tomar. Un burdo engaño pretender que el pueblo tiene la capacidad de decidir lo mejor, en aspectos que están fuera de su capacidad, pero permiten una manipulación de parte del Estado para lograr sus fines.

Estas son serias amenazas a la democracia, y el camino seguido por Nicaragua para la reelección permanente de Ortega, con mínimos porcentajes de votos, logrando apoderarse de la Asamblea, con la anuencia de diputados suplentes del oficialismo, en madrugones y sesiones nocturnas, con un Poder Judicial totalmente dominado por el partido oficial. Con este tipo de medidas, el FMLN podrá controlar totalmente el Estado y privar al pueblo de su libertad. Como la abusiva reforma que pretenden hacer al sistema de pensiones, que según la Lic. Ruth de Solórzano, de AFP-CRECER, el gobierno busca volver al antiguo sistema, para poder controlar los fondos de los pensionados y que ha sido la causa del millonario déficit del sistema público. El gobierno pretende seguir apropiándose de más del 45% de los fondos del sistema privado (AFP) pagándole miserables intereses del 1.5%, y limitando sus posibilidades de invertir en instituciones extranjeras para lograr mejores rendimientos.

Las afirmaciones de los candidatos rojos para hacernos olvidar sus anteriores amenazas carecen de credibilidad, ya que existen en la historia reciente cantidad de ejemplos que confirman sus falsedades. Fidel Castro entró victoriosamente en Cuba, portando el estandarte de la Virgen de la Caridad del Cobre, con un Crucifijo sobre el pecho, y declarando luego en la sede de la ONU en Nueva York, que Cuba jamás sería comunista, lo que 50 años de opresión han desmentido. Hugo Chávez aseguró en entrevista en CNN que su mandato duraría únicamente 5 años más, para luego mediante leyes habilitantes, quedarse en el poder hasta su muerte, dejando una herencia desastrosa.

El engaño parece ser el estilo de gobierno del Frente, pues el presidente Funes no se avergüenza en mentir descaradamente, afirmando en sus insoportables spots televisivos, su orgullo y alegría porque su gobierno ha disminuido los homicidios en porcentajes que superan las matemáticas, mejorado aeropuertos y puertos, generado miles de empleos, mejorado la economía, aunque los indicadores internacionales digan lo contrario y estemos peor que hace 5 años.

Pero si a pesar de tantas mentiras, falsedades y contradicciones el pueblo decide votar por ellos, será una tremenda equivocación que todos, especialmente los más pobres, lamentaremos durante muchos años, pues no habrá otra oportunidad para sacarlos del poder. Tomar ejemplo de Venezuela, pueblo reprimido por un gobierno "elegido democráticamente" no constituye una campaña de miedo, sino visualizar el triste futuro que nos espera.

*Columnista de El Diario de Hoy.