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"¿Por qué volver al pasado?"

Y pensar que hace 35 años, cuando se decía que "nos gobernaba una dictadura militar fascistoide", se justificó el inicio de una guerra por…

-El uso de todo el poder del aparato del Estado por los gobiernos de turno para aplastar a la oposición.

-La intolerancia de los autoritarios gobernantes militares, quienes recurrían a acusaciones, medias verdades, silogismos, retruécanos y todos los juegos de palabras posibles para sentar mantos de duda y descrédito sobre los adversarios.

-La imposición al buen estilo de "les guste o no les guste" de ahora, pero con la "decisión, definición y firmeza" de los coroneles de entonces.

-Las detenciones sin orden judicial, las intimidaciones y los interrogatorios "científicos", a cargo de la inteligencia estatal y los cuerpos de seguridad, aunque nunca se supo que usaran los aeropuertos para ese propósito.

-La utilización de la Policía y las Fuerzas Armadas para perseguir y reprimir a los opositores y los linchamientos políticos paralelos al debido proceso del Poder Judicial. El oficialismo tenía copadas todas las instituciones gubernamentales, incluso las de derechos humanos.

-El bombardeo por todos los medios posibles con campañas de estigmatización y denuncia mediante falsedades, tanto por radio y televisión, contra la oposición y sus líderes y los medios críticos.

-El uso de los recursos del Estado para favorecer a los candidatos oficialistas en las campañas electorales y darles el triunfo a toda costa, aunque no llegaban al descaro de difundir spots de televisión favorables al oficialismo o propaganda disfrazada el mismo día de la elección.

-La indiferencia de la autoridad electoral para frenar los abusos y más bien prestarse a la burla oficialista.

-La utilización del discurso de favorecer "a los pobres" para ganar simpatías en el campo y formar grupos paramilitares, como parte del plan "Bienestar para todos", algo así como lo que ahora llaman "inclusión social" y los "albatodo".

-Las represalias contra los empleados públicos que simpatizaban con la oposición.

Viendo que la mayoría de estos abusos fueron denunciados y tomados por la izquierda para justificar "la lucha armada hoy, socialismo mañana" en los "tiempos de Conciliación", me pregunto ¿por qué ahora son más que válidos para que el oficialismo, los mismos que en esa época los rechazaban, ahora los utilicen? "¿Por qué volver al pasado?", como dice la propaganda del gobierno, superando a los que tanto denunciaban.

¿Que acaso el Santo Padre Francisco les compartió su infalibilidad papal para que decidan que estos métodos y procederes fueron malos para otros pero lícitos para ellos?

¿O es que nos quieren hacer creer que sólo lo que la izquierda hace es bueno, sacrosanto, "progresista" y que todos los que pensamos diferente somos apóstatas y debemos ser hostigados, marginados, domesticados, eliminados?

Porque a eso vamos: ya se habla de vigilancia y maltratos y sólo falta que nos echen las tanquetas y nos silencien con metrallas, aunque con sólo ver el despliegue paramilitar digno de Hollywood en la San Benito basta para entender los mensajes.

Así como tanto reclamaron porque continuamente los denunciaban por televisión, así llevan adelante un bombardeo sistemático por radio y televisión todas las semanas hasta cansar, distraer y hastiar a la gente, como el efecto de desagrado y dispersión que produce un gas.

Así como denunciaron tanto a la "oligarquía" que decían que dominaba las diferentes actividades del país, así también hay una nueva clase de ricos arropados en la casaca bolivariana, nada modestos ni sencillos e indiferentes a las lecciones de austeridad que da Mujica en Uruguay.

Su intolerancia llega al punto de que si no pensamos como ellos, estamos equivocados (como quizá dirán al leer esto). Sólo ellos son portadores de la sacrosanta verdad, igual que Torquemada y la Santa Inquisición.

Estos pensamientos me surgen cuando veo un país intoxicado, empachado, cansado, dividido y disperso por las maniobras y la propaganda de gobernantes autócratas y absolutistas que se reputaban de que iban a cambiar para mejorar las cosas, pero que han hecho lo mismo o peor que sus antecesores. Que porque así lo hicieron sus enemigos durante 20 años, ¿pero que "el cambio" no iba a comenzar por no hacer lo malo que le atribuían a sus adversarios, empezando por la corrupción?

Matías Claudius escribía que "no todo lo que brilla es oro... He visto caer algunas estrellas del cielo y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba para poder sostenerse". Los "tiempos de Conciliación pasaron" y sus figuras principales desaparecieron con todo su garbo. Los de ahora deben pensar que también pasarán y que tendrán que dar cuentas de sus actos ante Dios y la ley.

En conclusión, lo que nos queda claro es que los de ahora no son mejores a los de aquel tiempo. La diferencia es que los de antes eran azules y los de ahora son rojos.

*Editor Subjefe de El Diario de Hoy.